Publicado en Libros, Relatos

Imperio (Valerio Massimo Manfredi)

Es uno de los autores con los que inicié mi afición por la novela historica. Creador de la trilogía de Alejandro Magno, La legión perdida y un largo etcétera, cada lanzamiento suyo es un acontecimiento mundial. Si consultan listas de los mejores escritores especialistas en el área, su nombre siempre es uno de los presentes. Palabras mayores.
Sus novelas siempre han tenido un componente de intriga y misterio, que se complementan perfectamente con la historia y su fidelidad. Arqueólogo de profesión siempre ha defendido la literatura como medio para amar el mundo clásico.
Con la exigencia de ser esclavo de sus palabras ( si una novela no te engancha en las primeras cinco páginas, déjala) en el año 2004 publicó una serie de relatos relacionados con su pasión, la historia, y su profesión, la arqueología.
Relatos tan variados como el amor maduro de un Miguel Angel más humano que nunca, o la trama de contrabando internacional con una eapada de oro de fondo. En total 11 relatos independientes y, me temo , dispares en su interés. Para mí, opinión sin mucho peso, los relatos contemporáneos sobre arqueólogia y excavaciones superan en mucho a los que narran episodios muy concretos de la historia. Un diálogo entre Anibal y Escipión puede que tuviera interés, sin embargo el intercambio de ideas tiene más que ver con un análisis a posteriori de la historia que con un encuentro ficticio para contraponer sus visiones e ideas.
Más allá de una opinión particular, el libro tiene mas que ver con un ejercicio de estilo, pues en muchas de sus páginas cuesta reconocer el estilo directo del autor.
A pesar de esta pequeña objeción, el conjunto de relatos merece la pena. Siempre es instructivo acercarse a la mirada experta de Manfredi. Su experiencia como arqueólogo y narrador consigue que las historias se lean de forma muy fácil.
Un buen aperitivo antes de adentrarse en otras obras del autor mucho más ambiciosas.

Publicado en Biografías, Libros

Diario de un librero (Shaun Bythell)

Estos días he estado leyendo un libro delicioso, muy distinto a todo lo que suelo leer. Se trata del diario del dueño de una enorme librería de viejo de un pueblito escocés, escrito en 2014 y mandado a la imprenta en 2016. Lo adquirí este verano en la librería El estudiet de Benasque, tras un flechazo en toda regla. Más allá del propio contenido (del que os hablo a continuación), la edicion es cuidada, con tapa dura, papel grueso y un lomo de color azul verdoso o verde azulado que llama la atención. Un verdadero capricho para acabar de celebrar nuestro aniversario del club.

Muchos de los que nos leéis habréis sentido, como nosotros, el deseo de montar una librería y pasar allí todas las horas posibles. Todos nos hemos imaginado rodeados de libros, visitados por amantes de la lectura y profesionales dedicados a escribir, editar o distribuir libros. ¿Qué más se puede pedir?

Por eso, un diario como este, que nos permite compartir el día a día del librero durante un año completo, supone la mejor simulación de un sueño hecho realidad. Pero, como dice uno de los cuentos de Bradbury que hemos leído este mes, <<cuidado con lo que sueñas, que se puede convertir en realidad>>.

Efectivamente, durante las más de 350 páginas que dura este diario, podemos comprobar cómo la vida como librero es algo más que disfrutar junto al fuego de la presencia de los libros. El autor, con un sentido del humor muy ácido, nos habla de sus viajes constantes en busca de libros para adquirir, con lo que esto supone de trabajo físico (el viaje, sí, pero también desmantelar bibliotecas enteras, meter los libros en cajas, transportarlos, referenciar los libros y colocarlos en las estanterías); nos habla de los clientes con peticiones imposibles, los que se acercan a la librería con mil necesidades y que no compran nada, los regateos constantes, la relación con sus empleados y, sobre todo, nos habla de dificultades económicas. Y, poco a poco, vamos entendiendo que la realidad de un negocio como este es mucho más compleja de lo que habíamos soñado.

Este libro no cuenta nada, es un simple diario, pero lo cuenta todo. Por tener, tiene hasta un supervillano, que no es otro, claro, que Amazon. Un superenemigo con el que no tiene más remedio que convivir e incluso utilizar para no cerrar la persiana.

Pero por encima de todo este es un libro de libros. El amor por ellos a veces parece diluirse con el día a día, pero en el fondo es lo único que mantiene a flote el deseo de continuar luchando. Y como prueba de este amor bibliófilo, cada mes comienza con una cita de Bookshop Memories, una obra escrita en 1936 por George Orwell, tras una breve experiencia trabajando en una librería. Sin duda, este otro libro también se va a pendientes. Ya os contaré si consigo hacerme con él.

Publicado en Libros, Relatos

Cuentos de Bloomsbury (Ana María Navales)

Cuando hace treinta años me asomé al universo que crean estos cuentos de Ana Maria Navales todavía no conocía a Virginia Wolf, ni siquiera intuía de qué estaba hablando la escritora española. No pude recorrer el camino completo, no entendí los guiños, el homenaje. Pero no importó. A pesar de todo, supe reconocer que se me abría un mundo distinto y nuevo y me dejé arrastrar por él.

Los personajes de estos relatos son fundamentalmente artistas o personas que se rodean del mundo de la cultura y las artes. Gente excéntrica, cuyas preocupaciones nunca eran las mismas que las de las personas que me rodeaban a mis 19 años. De sus vidas emanaba una libertad que me embriagaba.

Los temas que recorren estos relatos no son distintos a los que había leído hasta entonces: el amor, la muerte, la locura eran viejos conocidos. Yo ya había leído a Lorca. Pero el modo en el que se tratan aquí era nuevo para mí. Quizá fuera la presencia constante de una voz femenina a la que no estaba acostumbrada, o la ausencia de filtros o metáforas. No sé. Pero treinta años después, cuando veo el libro en la estantería, me vienen a mi recuerdo destellos de un viaje que para mí fue iniciático.

Quizá sea por eso que no me atrevería con una relectura.

Publicado en curiosidades

El primer editor de la historia

Los libros: forman parte de nuestra vida, son compañeros que están a nuestro lado siempre. Pero, aunque hoy son objetos cotidianos que se encuentran al alcance de nuestra mano, no siempre fue así.
No fue hasta hace poco más de 500 años cuando un hombre se propuso romper los límites que encorsetaban su publicación. Su idea era crear ediciones masivas, accesibles al público, sin renunciar a la belleza intrínseca del mismo libro.

Comenzó rescatando a los griegos clásicos que no pasaban por su mejor momento. Su acceso apenas llegaba a una porción privilegiada de la población, tan reducida que no tenía mercado en el que crecer.
El invento de la imprenta era muy reciente y todavía su difusión era un pálido reflejo en las bibliotecas.

Con este ambiente, Aldo Manuzio se convirtió en un visionario al fundar un nuevo tipo de editorial. Era el germen de los libros de bolsillo. De bolsillos muy grandes eso sí, pero era el comienzo. Poco a poco, sus discípulos lanzarían el formato 10×15, que fue el que triunfó rápidamente. Un libro asequible, que permitía tiradas de 1000 ejemplares y con una edición nunca vista hasta entonces.
De sus talleres surgió el que todos los amantes y entendidos del mundo de la literatura han considerado el libro más bello del mundo: El sueño de Polífilo, de Francesco Colonna.
El impacto que tuvo fue tal, que todos los grandes pensadores de la época buscaban sus servicios, tanto para editar sus obras como para encargar copias difíciles de encontrar.
Apasionado y perfeccionista, tardaba muchísimo tiempo en terminar sus diseños, tanto, que su estabilidad económica estaba siempre al filo de la quiebra. Pero su gran fama consiguió que fuera capaz de salir adelante.
Sentó las bases de las editoriales modernas, apostando por innovaciones como dejar márgenes anchos para anotar apuntes, o utilizar papel muy blanco, que no distraía al lector del verdadero protagonista, la palabra. Supo rodearse de un equipo de expertos, cuyo objetivo fue perfeccionar las ediciones, cuidando de todos los detalles.
La letra Itálica o Cursiva, tan presente en nuestros días, lleva la firma de su editorial. Aunque se atribuyó a él su invención, hoy sabemos que no fue suya la idea (pese a lo que se creía) sino de un colaborador suyo, que se inspiró en textos manuscritos de Petrarca.
Aldo Manuzio: un hombre que tuvo el sueño de hacernos a todos partícipes del maravilloso mundo del libro.

Publicado en Libros, Novela

El Comisario De Luca (Carlo Lucarelli)

Hace unos días os hablaba de un experimento literario, realizado por Camillieri y un autor del que no había oido hablar. Y me faltó tiempo para buscar un libro de ese escritor y comprobar si su buena fama era merecida o no.
Encontré su primera novela que, en realidad, son tres relatos, ambientados en la Italia de la Segunda Guerra Mundial y sus años posteriores.  El protagonista absoluto de los tres relatos es el Comisario De Luca. Un policía íntegro, que intenta sobrevivir a un ambiente dramático y muy violento.
Porque ahí es donde, para mi, reside la gran fuerza de la obra. Estamos acostumbrados a los más oscuros casos policíacos, pero no tanto a que esos casos esten envueltos en un ambiente de guerra y muerte.
La representación de las semanas y meses que siguieron a la liberación de Italia, con la  caida del fascismo, consigue dotar a los relatos de un punto de vista sorprendente. No solo hemos de preocuparnos por los sospechosos, también debemos estar atentos con un vecino que podría ser un partisano o un amable anciano que, en realidad, es un acerrimo seguidor de Mussolini.
Su acción es frenética y las piezas van encajando con tanta suavidad que el final llega con la sensación de ser inevitable. Como me gusta, no hay giros absurdos o acciones que no correspondan. Todo es fluido, fruto de una exposición perfecta de hechos y las interacciones de los personajes.
Una primera aproximación a un escritor muy recomendable. Una lectura amena, donde los amantes del género se sentiran muy a gusto.

Publicado en fracasos lectores

Tres clásicos que se me atragantaron

Después de año y medio por aquí ya os habéis hecho una idea de lo mucho que nos gusta leer y de lo acostumbrados que estamos de afrontar grandes obras. Y, sin embargo, de vez en cuando hay libros que se nos atragantan y tenemos que dejarlos. En ocasiones se trata, simplemente, de que no es el momento adecuado. Si lo intentamos más adelante podemos con ellas o incluso las llegamos a disfrutar. Otras veces puede ser algo más profundo. Una aparente incompatibilidad con el autor, con el género, con la época o simplemente con esa obra en concreto. Hoy comienzo esta nuev sección con 3 grandes clásicos que se me atragantaron.

No os había hablado nunca de este lado oscuro de la luna. Ahora lo hago por varias razones: para hacer terapia de grupo, para saber que no estoy sola (si es que vosotros no habéis podido tampoco), o para que me animéis a volverlo a intentar. También podéis aprovechar para hablar de vuestros grandes fracasos. No voy a llevar ningún orden especial. Supero el pudor inicial y ¡allá vamos!

1. Guerra y Paz, de León Tolstoi. Mi inmersión en esta novela fue breve (apenas leí una veintena de páginas), fue hace bastante tiempo y no hubo reintentos. Tengo que decir que las historias bélicas no me atraen nada, así que cuando comprobé que el inicio era de la época de paz y tampoco me interesaba (estaban todo el tiempo tomando el té), desistí. Quizá debería darle una oportunidad algún día.

2. Rayuela, de Julio Cortazar. Aquí también se trata de un único intento, hace ya algún tiempo. En esta ocasión comencé la lectura con mucha ilusión, pues estaba convencida de que me iba a gustar. Pero no pude con ella. De algún modo el tono machista que emana del libro me echaba fuera. No podía reconocerme en los protagonistas masculinos por cómo pensaban sobre las mujeres, ni con ellas por cómo parecían ser. No suelo juzgar las obras del pasado con la visión del mundo actual. No es eso. Es, simplemente, que no parece que sea para mí.

3. La Regenta, de Clarín. El primer intento fue hace décadas, cuando me quise leer todas las obras clásicas hispanicas. Lo dejé porque era excesivamente lento. Hace unas semanas escuché a un booktuber que aunque el principio era lento, luego merecía la pena. Lo volví a intentar y, aunque el inicio me gustó mucho más de lo que esperaba (¡qué bien escribe Clarín!), la historia no me ha llegado a interesar y lo he vuelto a dejar en la página 228.

Esto son solo 3 fracasos, pero he tenido muchos más. Esta sección promete aparecer muy a menudo. ¿Se os ha atragantado algún grande a vosotros?

Publicado en Cómic

El imperio de Trigan (Mike Butterworth & Don Lawrence)

Los cómics siempre han sido parte importante de mi vida. Desde que empecé a leer, lo hice de la mano de ellos. Los veranos de mi adolescencia están llenos de tardes en bibliotecas acompañado de Tintín, o Astérix, o… los protagonistas de hoy. Eran unos álbumes que pasaban desapercibidos para un público infantil, pues su estilo clásico no encajaba con el gusto de la infancia. Tampoco los adultos querían acercarse a un estilo que aunaba la ciencia ficción con el Imperio Romano. Quizá por ello, su alcance al público ha sido menor al que por méritos propios le deberia haber correspondido.
El Imperio de Trigan nos narra la historia de una tribu, en un planeta ficticio, que pasa de pueblo nómada a imperio predominante. A lo largo de sus más de 25 años de historia editorial, somos espectadores de unas historias que jugaban con las tendencias marcadas por los grandes escritores de la época de ciencia ficción, al tiempo que extraía de la historia las intrigas palaciegas y luchas dinasticas de los grandes imperios. Una combinación magníficamente resuelta en unos guiones adultos y sin fisuras.
Todo el conjunto hubiera sido ya fantástico, pero el dibujo, su realismo y detallismo, hace que alcance la categoría de clásico imprescindible en cualquier biblioteca que se precie.
Como señalaba al principio, no fue una explosión de popularidad hacia el gran público, pero las recientes reediciones que se están haciendo, van consiguiendo que las aventuras de sus protagonistas vayan teniendo un nuevo público. Y siempre es de agradecer para sus antiguos lectores poder encontrar viejos números perdidos.
Sin duda, una obra para disfrutar de una lectura sosegada, disfrutando de historias muy bien elaboradas y con un gusto visual exquisito. Para quién no se haya acercado nunca al Imperio de Trigan, puede ser una oportunidad de descubrir una obra maestra del género.

Publicado en Club de lectura #elsitiodemirecreo

Ya tenemos lectura para el mes de octubre de 2022

Ya ha pasado el fin de semana de votaciones y, después de 28 votos, ya tenemos el libro que leeremos el próximo mes de octubre en el club de lectura.

Comenzamos la lectura el día uno de octubre y, como hacemos habitualmente, ésta se por prolongará hasta el día veintiuno.  Serán tres semanas donde Mamen y yo os iremos planteando temas para comentar durante el encuentro.
Y, como hacemos siempre, tendréis el espacio de Twitter para participar con vuestras sensaciones. Utilizaremos las etiquetas #amornocorrespondido y #Pym.
El último fin de semana lo dedicaremos al encuentro digital.
Recordaros que si os apetece participar, solo tenéis que enviar un correo a elsitiodemirecreozaragoza@gmail.com

Publicado en Biografías, Libros

Mi vida (Earving «Magic» Johnson y William Novak)

Bueno, sí, por mi barriga de casi cincuentón y mis escasos ciento ochenta centímetros, no tengo mucha pinta de haber jugado a baloncesto durante muchos años. Pero lo hice. Y fui de esos locos que se quedaban hasta las tantas de la madrugada para ver a Ramon Trecet y los partidos de la NBA. Partidos que, por cierto, eran la máxima expresión de espectáculo y deporte. Me temo que ahora no son ni una sombra de lo que fueron.
Tenía la habitación llena de pósters y recortes, carpetas rebosantes de artículos y casi toda mi paga semanal se iba para la compra de revistas especializadas. Revistas y algún libro que salía. No conseguí muchos relacionados con el baloncesto, pero los pocos que llegaron a mí los recuerdo con mucho cariño.
Es el caso del libro de hoy. Aunque, quizá, deba explicar antes una cosa para todos aquellos que no sois muy aficionados a este deporte. A finales de los años 80 y principios de los noventa se produjo una explosión de talento en la NBA. La lista de grandisimos jugadores que jugaban en los equipos americanos creo que no ha sido nunca superada. Y tuvo su apogeo mundial en los Juegos Olímpicos de Barcelona, donde el Dream Team arrasó al resto de selecciones mundiales. Pues bien, en ese equipo maravilloso había dos figuras que destacaban sobre los demás: Earving Johnson y Michael Jordan. El primero representaba a la vieja guardia, aquella que habia revitalizado una liga profesional que no interesaba a nadie. El segundo era la maxima expresión de talento y físico puesto al servicio de un balón. Y, como no podía ser de otra manera, estos dos jugadores aglutinaban a la mayoría de seguidores. O eras de uno, o del otro.
Pues bien, yo era de Magic Johnson. Era mi debilidad. Era por quién me habia levantado muchas madrugadas para verle ganar campeonatos, por quién habia gritado ante sus acrobacias y, en quién me fijaba para intentar ser, cada entrenamiento, un poco mejor.
En ese año olímpico ya conocíamos su enfermedad y el jugar en ese equipo fue el homenaje que tuvo a su dilatada y brillante carrera.
Una carrera que se inició en un suburbio de Michigan, donde su talento y perseverancia le fue ayudando a superar las dificultades que el color de su piel le suponía. Los años 60 y 70 fueron muy duros para todos los afroamericanos, y con él no fue una excepción.
Este libro cuenta como fue creciendo, como empezó a ser conocido y a ingresar en una liga de baloncesto donde, su rivalidad con Larry Bird consiguió salvar de la bancarrota un deporte al que nadie prestaba atención.
Leeremos sus amistades, su visión de la vida, que siempre transmitió al campo de juego y, sobre todo, volveremos a sentir esas noches de ilusión y emociones, cuando un gigante vestido de amarillo o morado cruzaba el campo dominando el juego como nunca nadie, antes, había hecho.
Un libro para recordar que, a veces, hubo un tiempo pasado que fue algo mejor.

Publicado en Libros, Novela

El señor de los Anillos (J. R. R. Tolkien)

Ha llegado el día. Llevaba postergando este momento, quizá,  desde el mismo instante que el blog se puso en marcha. Es el miedo, no tanto a decir algo que no guste, como a escribir algo que no esté a la altura de la obra. Y  no me malinterpreteis, ni en mil años de constante práctica, mis palabras llegarian a acercarse al que es uno de los grandes.
Pero en cada entrada que he publicado, aunque fuera por un instante, El Señor de los Anillos ha estado presente.
He leido la trilogía tres veces, y si no fuera por todos los libros que tengo esperando, caeria alguna vez más.
Y eso que, cuando lo leí por primera vez, llegué solo al final de La comunidad del anillo, su primera parte. Recuerdo el esfuerzo que me costaba sus poemas y canciones, así como sus constantes inserciones del lenguaje élfico. Terminé con la escena de la desaparición de Frodo y Sam y me prometí no seguir. Tenía once años. Con dieciocho, la historia cambió. De repente, esa Tierra Media cobraba sentido. Sus personajes, en el pasado barrocos, se convirtieron en compañeros de emociones y aventuras. Y la historia, lenta en el pasado, me envolvió rápidamente, de tal manera que no podía dejar de leer. Fue la primera vez que fuí al instituto sin dormir porque no era capaz de dejar el libro en la mesilla.
La tercera ocurrió con el estreno de su versión cinematografía moderna (recordar que existe una adaptación de finales de los años 70). Con un mundo donde Internet comenzaba a cambiar nuestro mundo, la información se globalizó y descubrimos mucho más sobre el universo del anillo único y Tolkien. Conocimientos que estaban solo al alcance de expertos, fueron llegando a las masas que ansiabamos conocer todo sobre un autor que había creado un mundo nuevo. Y con esos nuevos conocimientos, la historia de El señor de los Anillos se enriqueció aún más. Descubrimos el reflejo de los años de la segunda guerra mundial proyectado sobre la Tierra Media. Descubrimos la trascendencia de sus palabras y acciones. Pero por encima de todo, descubrimos que, Aragorn, Gandalf, Frodo y el largo etcétera de personajes, son inmortales.
Sus andanzas, dichas y tragedias son las mismas que rigen y seguirán ocurriendo en nuestro mundo, un mundo oscuro en ocasiones pero que siempre consigue brillar en los momentos más oscuros.
Llegará el momento de una cuarta lectura, no me cabe ninguna duda.