Publicado en Eventos, Teatro

La función que sale mal (Zenón Recalde)

La vuelta a la normalidad ya está comenzando, y espero que este segundo intento sea el de verdad. Visitar el teatro y disfrutar de una obra como la de ayer me hace inmensamente feliz, siento que la vida me susurre al oído que falta poco para volver a esa normalidad que todos añoramos.
Mamen y yo nos regalamos un respiro después de una semana intensa de viajes y reuniones y elegimos esta obra de actores desconocidos pero que lleva triunfando mundialmente desde hace una década.
No defraudó las expectativas y me proporcionó casi dos horas de carcajadas y lágrimas. Con una escenografía aparentemente sencilla, la obra podría ser un clásico de mitad del siglo XX, donde el escenario se convierte en un gran tablero de Cluedo. Por lo menos a primera vista.

Lo que realmente encontramos es una disparatada coreografía, de un ritmo trepidante y con un trabajo increíble por parte de los actores. Porque no soy experto en arte dramático, pero actuar mal a posta debe ser muy complicado y el buen hacer de cada uno de los actores que pasaron por el escenario hizo que su «origen amateur» resultara convincente.
Tiene que haber detrás horas interminables de ensayos y correcciones para conseguir durante la función ese tono humorístico mezclado, perfectamente, con un guión que persigue el misterio, y todo atado por interacciones con el escenario más propias de malabaristas y acróbatas.
Lamento caer en la cuenta que hoy es el último día en Zaragoza porque estoy convencido que cosecharia elogios unánimes de todos los lectores. Por eso, si os surge la posibilidad de verlo en otra ciudad o país ni lo dudéis.
Merece la pena. La sonrisa que os provocará durará muchísimo tiempo.

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Tejiendo. Una historia de recuerdos y remiendos (Teatro indigesto)

Ayer por la tarde Javier y yo fuimos a ver esta obra de teatro al Centro Cívico Río Ebro. A los dos nos gustan mucho los componentes de Teatro indigesto: sus improvisaciones, los juegos de palabras, la mímica que te acerca al teatro más clásico, el ritmo, las risas… pero lo que encontramos ayer superó todas las expectativas. Y es que nuestro querido trío de artistas se han puesto esta vez bajo la dirección de Oswaldo Felipe. No sé si seré capaz de expresar lo que sentimos en esta breve entrada.

Tengo que empezar diciendo que Tejiendo es un homenaje al amor. Al amor de verdad, ese que se construye día a día, paso a paso. Al amor de una vida de complicidad, de bromas repetidas, de discusiones tontas que terminan en sonrisas. Ese amor que no todo el mundo encuentra, pero que todos desearíamos tener. Ese que transciende a las bobadas de los cuentos de hadas y es capaz de plantarle cara a la pena, a la enfermedad, a la pérdida.

Porque Tejiendo no obvia el lado oscuro de la luna. Al contrario. Este homenaje al amor de verdad te habla de cómo vivir el día a día, sea en la salud o en la enfermedad.

En segundo lugar tengo que decir que Tejiendo es un homenaje a la belleza. No os contaré cómo lo hacen, tendréis que ir a verlos, pero os aseguro que crean un espectáculo tan bello que una sale del teatro con la sensación de haber presenciado arte del bueno.

Y, además de esto, se trata, claro está, de un espectáculo de Teatro Indigesto con todos los ingredientes habituales: improvisación, carcajadas, juegos de palabras, ritmo frenético en ocasiones, referencias claras al teatro clásico, los clown, complicidad con el público…

Una obra de teatro, como veis, que es capaz de conjurar todas las emociones en solo hora y veinte.

Pero aún guardan un ingrediente más: la divulgación. No os voy a desvelar nada, pero Teatro indigesto en esta ocasión nos presenta una realidad muy concreta dando información rigurosa sobre lo que está pasando. La relación de Encarni Corrales con los RISArchers seguro que tiene aquí algo que ver 😊

No se me ocurre mejor plan para estas tardes en familia. Si estás en Zaragoza, hazme caso y no te lo pierdas.