Publicado en Libros, Novela

El Comisario De Luca (Carlo Lucarelli)

Hace unos días os hablaba de un experimento literario, realizado por Camillieri y un autor del que no había oido hablar. Y me faltó tiempo para buscar un libro de ese escritor y comprobar si su buena fama era merecida o no.
Encontré su primera novela que, en realidad, son tres relatos, ambientados en la Italia de la Segunda Guerra Mundial y sus años posteriores.  El protagonista absoluto de los tres relatos es el Comisario De Luca. Un policía íntegro, que intenta sobrevivir a un ambiente dramático y muy violento.
Porque ahí es donde, para mi, reside la gran fuerza de la obra. Estamos acostumbrados a los más oscuros casos policíacos, pero no tanto a que esos casos esten envueltos en un ambiente de guerra y muerte.
La representación de las semanas y meses que siguieron a la liberación de Italia, con la  caida del fascismo, consigue dotar a los relatos de un punto de vista sorprendente. No solo hemos de preocuparnos por los sospechosos, también debemos estar atentos con un vecino que podría ser un partisano o un amable anciano que, en realidad, es un acerrimo seguidor de Mussolini.
Su acción es frenética y las piezas van encajando con tanta suavidad que el final llega con la sensación de ser inevitable. Como me gusta, no hay giros absurdos o acciones que no correspondan. Todo es fluido, fruto de una exposición perfecta de hechos y las interacciones de los personajes.
Una primera aproximación a un escritor muy recomendable. Una lectura amena, donde los amantes del género se sentiran muy a gusto.

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Por la boca muere el pez (Andrea Camilleri & Carlo Lucarelli)

Cuando ayer colgamos la reseña sobre la feria del libro viejo y antiguo, se nos olvidó mencionar que, como siempre, picamos, y nos llevamos un libro a casa.
Una rareza, no por ser una edición especial o muy buscada. En absoluto. Es una rareza porque es un duelo de estilo e ingenio de dos de los mejores escritores contemporáneos de novela negra: Carlo Lucarelli y Andrea Camillieri.
La historia es un toma y daca entre estas dos mentes privilegiadas. Porque la historia está desarrollada como si fuera un partido de tenis. Uno planteaba una situación, un reto, y el otro le daba una continuación logica, además de devolver el desafío aumentado.
Cuenta el editor que hubo piques y enfados, pero el resultado es absolutamente fantástico. Además, también lo cuenta él, el proyecto nació por la profunda admiración que ambos se procesaban.
Aún siendo interesante la historia que plantean, lo que engancha de este relato es el desarrollo que cada autor hace de su parte , y como todo fluye en armonía hasta el final. Cada personaje se mantiene fiel a como los hemos conocido por separado, y sus paginas nos llevan a las novelas donde nacieron. Y con estilos tan distantes, consiguen crear una historia redonda, no demasiado complicada, pues el número de páginas es pequeño, pero que te mantiene atento hasta el final.
Una pequeña joya que apacigua mi espera de la última novela de Camillieri, un momento que espero y temo, pues la alegria de reencontrarme con el inspector Montalbano quedará ensombrecida por la certeza de que será su última aparición.
Como consuelo me queda Lucarelli, de estilo más sobrio , pero también rico en sus historias.

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La playa de los ahogados (Domingo Villar)

Han sido unos días de altibajos en la lectura de esta novela. Por una parte veníamos del pequeño fiasco con El enigma de la habitación 622. De otra parte, algunos compañeros del club de lectura se la habían leído hacia muy pocas fechas y sus críticas no podían ser mejores. Eran dos buenas razones para que La playa de los ahogados nos fuese a gustar mucho (utilizo el plural pues comenzamos Mamen y yo a leerlo).

Y el comienzo fue muy esperanzador, con unos primeros capítulos muy buenos, donde Villar consigue introducirnos en personajes y un argumento muy atrayente. Sin embargo, pasadas unas páginas, la historia avanzaba a trompicones, con muchas pausas narrativas que, para nosotros, no eran necesarias para la historia.

Tengo que confesar que llegó un momento donde pensé en dejarlo (Mamen lo hizo antes, aburrida por la inacción). Pasaban los capítulos y seguía encontrando muy lenta la narración. Tenía la sensación transitar por un camino embarrado, con mis piernas metidas hasta las rodillas. Me parecía que al terminar un capítulo nada había cambiado.

Por suerte, el último tramo recupera interés. Parecía que Villar me había estado sujetando, haciendo que mis ganas de vivir la historia crecieran exponencialmente al paso de las páginas y, de repente, toda la inercia acumulada durante gran parte del libro, se soltara a la carrera, disfrutando cada capítulo, que se presentaba lleno de sorpresas y nuevas conjeturas.

Y entonces, pude disfrutar de una novela de personajes muy interesantes, de un escritor magnífico, con sentido del humor y capaz de armar una gran historia y con un final lleno de agradables sorpresas.

Este es el segundo libro de una serie que, por desgracia, el fallecimiento de Domingo Villar dejó incompleta. Después de las buenas sensaciones que me dejó su final, estoy seguro que me aventuraré a conocer más al inspector Caldas, el personaje principal de las novelas.

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Un millón de gotas (Víctor del Árbol)

Este libro me lo recomendaron en mi libreria de referencia de Jaca en el verano de 2017. Era la primera novela que leía de este autor y no sabía muy bien qué me iba a encontrar. No soy gran fan de la novela negra y me acababa de leer una de las del gran Dicker (recomendación del mismo librero), así que tengo que reconocer que comencé la lectura con muchas reservas.

Mis dudas aumentaron cuando leí la sinopsis de la contraportada. En ella aparecen, en tres breves párrafos, un suicidio de una persona querida, el secuestro y el asesinato brutal de un niño pequeño, la mafia rusa y la promesa velada de varios episodios de torturas. A punto estuve de no comenzar a leerlo.

Me alegro de haber superado mis miedos. Victor del Árbol en esta novela nos lleva hasta la puerta del horror, pero no nos abandona, no se regodea en la maldad ni en el sufrimiento. Los invoca, los muestra, nos recuerda que existen, pero la historia va mucho más allá. Nos permite intuir la locura de la tragedia, pero solo para transcenderla.

Bien escrita, con diálogos creibles, Victor nos lleva de los años 30 en Rusia a principios del siglo XXI en España. Un camino de ida y vuelta en el que nada parece tener sentido hasta que lo entendemos todo. Es un libro que, más allá de asesinatos, venganzas y torturas habla de sentimientos universales. De la soledad, de los lazos de sangre, de la necesidad de perdonarse a uno mismo, de descubrir quién se es. Es una novela que te recuerda que nada es lo que parece en un principio, que te regala personajes increíbles, capaces de soportar el sufrimiento más inhumano, supervivientes natos que se dejarán la vida por seguir adelante. Una novela que te muestra el horror para que puedas entender a los que pasaron por él.

Una lectura perfecta para el fin de semana de verano que hoy comienza. Que la disfrutéis.

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El cartero llama dos veces (James M. Cain)

Dicen que la vida siempre da una segunda oportunidad. Hay quién no cree en este axioma y hay quién tiene una fe ciega en la supuesta certeza. Yo, por mi parte, mantengo una postura espectante y, supongo, que hasta el último de mis días no dispondré de una respuesta satisfactoria.
Bromas aparte, la novela de hoy trata de esas oportunidades que parecen hechas para compensarnos por los golpes que la vida reparte a diestro y siniestro. Una novela sobre personas que esperan y desesperan por un instante de buena fortuna. Pero, de ahí mi excepticismo, hoy tenemos a dos perdedores. Dos protagonistas que son golpeados por todo y todos.
El cartero llama dos veces, el siempre se añadió después, es una novela negra, publicada en el año 1934. Su autor, James M. Cain, consiguió una novela de atmósfera sensual, muy erotica para los cánones de la época y su publicación estuvo rodeada de polémica. Un hecho que le ayudó a convertirse en una de las novelas más vendidas de su época. Pero, sobre todo, consiguió situarse en la cima de los mejores creadores de novela negra americana. No en vano, aparece en casi todas las listas de mejores libros que existen .
Además, lo hizo con dos protagonistas que no cumplían el prototipo de malhechores. Son dos personas que simplemente se enamoran y se dan cuenta que no tienen oportunidad de vivir su amor.
El vive de trabajos eventuales, ella está casada con un hombre mayor que ella. Un amor contaminando por el pasado de los dos y en constante lucha entre lo correcto y la pasión.
El cartero llama dos veces no es solo una novela negra. Con un estilo rápido, casi atropellado, hace una pequeña foto de los problemas que aquejaba a la sociedad norteamericana. Se estaba intentando salir de la gran depresión y no todo el mundo pudo hacerlo sin sufrir excesivos daños.
Las semanas anteriores os hemos recomendado una serie de novelas cortitas para empezarlas y terminarlas en un fin de semana. La de hoy es una gran recomendación para sumar a las demás.
Antes de ver sus adaptaciónes cinematográfica, os recomiendo leerla. Es mucho más compleja y rica que las películas.

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La suerte del enano (Cesar Pérez Gellida)

Tengo un saldo en rojo cuando me refiero a novela negra española. He leído a muy pocos autores y, además, el resultado ha sido muy desigual. El año pasado os hablé de Reina Roja, el best seller de Juan Gómez Jurado. El regusto que me dejó fue un tanto agridulce y volví a refugiarme en mis clásicos, como Montalbano o Wallander.
Pero con La suerte del enano me replanteo mi total ignorancia y cerrazón con la novela de misterio creada en nuestro pais. Descubrí la obra de César Pérez Gellida en mi búsqueda de novelas que puedan ser interesantes para el club de lectura, aunque en el caso particular de esta novela, su candidatura no enamoró a los votantes. Sin embargo, me quedó la sensación de que podía estar ante algo más que un best seller.
¡Y vaya si lo es!
La historia es perfecta, con un ritmo agil pero no superficial. Los personajes, aunque vistos en otras ocasiones presentan singularidades que los hacen memorables. Incluso los malos lo son por razones creíbles y no solo por exigencias del guión. Y, ya para redondear el circulo perfecto, la proximidad y cotidianidad de lo narrado hace que su lectura sea aún mas gratificante.
La trama se desarrolla en Valladolid, donde un robo en el Museo Nacional de Esculturas termina de forma sangrienta. A partir del asesinato acompañaremos a nuestra protagonista, la inspectora Sara Robles, en un juego a vida o muerte que involucra a la mafia rusa, la Interpol y las principales autoridades de arte en España.
Una historia que consigue engancharnos desde el primer capítulo y con un carrusel de personajes que suman intriga y emoción. Las relaciones que se entablan entre ellos consiguen darle aún mas fuerza y credibilidad. Porque eso es lo que le pido a una buena novela negra; que todo sea natural, sin giros artificiales o resoluciones que son consecuencia de un momento de  genialidad aislada. Y todo en el argumento de Pérez Gellida suena real, tanto como lo es la sección de sucesos de un informativo diario.
Una maravillosa sorpresa que me reconcilia con mis demonios y silencia mis prejuicios. Caerán más, os lo aseguro.

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1793 (Niklas Natt Och Dag)

No tenía muy claro si iba a llegar hasta el final, había demasiada sangre, demasiadas vísceras, demasiada miseria humana. Niklas parecía empeñado en no dejarme disfrutar de su novela.
Le salió mal su empeño pues la historia es muy buena, te mantiene en tensión cada página y los cambios de perspectiva y narración son, simplemente, fantásticos.
Viajemos a Suecia, en plena época de revoluciones sociales, donde el antiguo orden de la nobleza daba sus últimos estertores. En una ciudad, que rezuma frío y suciedad, aparece un cadaver brutalmente mutilado. Solo queda unir a la pareja de investigadores para tener el círculo perfecto de toda novela de misterio.
Pero 1793 es algo más, mucho más. Su argumento no es muy original, su pareja protagonista no difiere mucho de otras del género, la busqueda del asesino la hemos visto cientos de veces, sin embargo, y esto es lo más sorprendente, la dureza extrema de su narración es una fuerza de la naturaleza que destruye la resistencia a leerlo. Uno siente el hedor de la muerte en cada línea, se puede llegar a  leer en diagonal para no cerrar el libro ante las barbaridades de torturas, ejecuciones, trata de mujeres, y un largo etcétera. Y a pesar de eso, al final me quedo con la sensación de haber leído a un gran narrador y una gran novela. ¿Es necesaria tanta violencia descrita, o los párrafos enteros dedicados a la miseria más extrema, tanto moral como económica? Pues no lo sé, la verdad. Es la apuesta de su creador y le sale bien. A pesar de que en muchas fases llegué a plantearme dejarlo, siempre le daba una nueva oportunidad. Me gusta cómo escribe, me gusta cómo disecciona la personalidad de cada uno de los protagonistas y me gusta cómo el contexto histórico juega un papel principal.
Tengo claro que lo hubiera leído mucho más a gusto sin esa dosis tan extrema de violencia y horror, y no sé si era necesario para la historia que fuéramos testigos de ello. Sin duda si lo terminé fue porque consiguió engancharme a los personajes, llegando a la paradoja de importarme muy poco si el asesinato se resolvía o no. Estaba encantado de ser testigo de las aventuras de hombres y mujeres que con sus errores y aciertos iban abriendo su camino a través de la dura vida de la época. Ahora que lo escribo caigo en la cuenta que la historia de misterio no me importaba nada, lo que yo quería era comprobar que ellos estaban bien.
El autor ha prometido una segunda y tercera parte más duras aún. Quizá no pueda con ellas, pero también dije que abandonaría ésta primera entrega y, al final, estoy encantado con no haberlo hecho.

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Un cadáver entre plato y plato (Tom Hillenbrand)

Suele ocurrir que las primeras novelas marcan el futuro de un escritor. No es un mundo dado a conceder segundas oportunidades. Por lo tanto, esa primera obra debe contener lo mejor de la capacidad del autor.
Tom Hillenbrand debutó con este thriller ambientado en el mundo de la cocina y ha conseguido forjarse una prolífica carrera gracias a su talento y a un cocinero con dotes muy particulares para resolver crímenes.
No lo tenía fácil pues el ambiente de un restaurante no suele asociarse a misterios y asesinatos. Sin embargo, el autor consigue que la cocina de un pequeño restaurante pueda parecer un tablero donde desarrollar una apasionante partida de astucia.
Una novela plagada de términos culinarios y recetas, que profundiza en el funcionamiento interno de una cocina profesional donde conoceremos aspectos interesantes sobre la trastienda en la cual se fabrican los sabores más exquisitos. Ésta es, quizá, la parte más floja de toda la novela, al interrupir constantemente la acción con esos párrafos dedicados al arte culinario. Tan extenso es el vocabulario utilizado que la edición tiene un glosario final para entender muchos de los platos y técnicas mencionados.
Una pena la discontinuidad del ritmo, pues la premisa está muy bien montada y el protagonista, dueño del restaurante y principal sospechoso está muy bien dibujado y desarrollado.
Pero, aún con ese exceso de términos, la novela tiene una fácil lectura y sin darnos cuenta, entre receta y receta, se va llegando a un final que no deja indiferente a nadie.
Fue un buen debut, y algo demostró su autor pues ha seguido publicando, cada vez con más éxito, novela tras novela. Y el chef protagonista de hoy ha ido de su mano desentrañando un misterio tras otro. Supongo que convenció a los críticos más exigentes, tanto literarios como culinarios.
No queda más que desearos ¡Bon apetit!

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Muerte entre líneas (Donna Leon)

En una serie de 29 novelas sobre el mismo personaje y la misma ciudad es normal que haya libros mejores o peores. O mejor dicho, es normal que algunos sean mejor acogidos que otros. Porque tengo que ser sincero a la hora de hacer esta reseña y decir que mis gustos no suelen estar basados en una calidad cuantificable, sino más bien en una suma de momentos agradables y felices en su lectura. No soy, ni de lejos, experto en literatura, ni tan siquiera podría definirme como amateur. Tan solo me mueve esas sensaciones placenteras que un buen libro provoca.
Sirva esta introducción para todas las reseñas que he realizado en el blog, y las que vendrán: son escritas bajo el paraguas endeble de esas sensaciones.
Y cuando he terminado hace unas pocas horas Muerte entre líneas, de mi adorado comisario Brunnetti, he de decir que ha sido la que menos momentos de felicidad me ha proporcionado.
Estaba todo lo que constituye las señas de identidad con las que Donna Leon ha construido ese pequeño universo veneciano tan ajeno a la ciudad turística: descripciones alejadas de la mirada del turista, un gusto por la gastronomía sencilla pero deliciosa, personajes planos (en apariencia) que nunca parecen esconder la mente de un delincuente y una dinámica de investigación que se sostiene por la labor sorda de los protagonistas.
Nunca hay en sus novelas giros inesperados o revelaciones que cambian repentinamente el sentido de la investigación.
¿Qué me ha faltado para considerar a esta novela a la misma altura que las demás?
Emoción. Es simple.
Desde que empecé la historia me sentía que podía haber sido una crónica periodistica, donde se enumeran los hechos y van pasando páginas que no aportan mucho hasta ese desenlace tan esperado. No hubo nada que me intrigara, no encontré nada interesante que me hiciera tener curiosidad por nadie.
Es una pena, pero también he de admitir que mantener ese nivel tan alto que durante tantas entregas han tenido las novelas de la serie es más que difícil.
Y este regusto amargo seguro se me pasa con la siguiente entrega. Estoy convecido.

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Los mares del Sur (Manuel Vázquez Montalbán)

No fue el primero pero si ha sido el más importante. Cuando hablamos de novela negra en nuestro país, el nombre de Pepe Carvalho siempre sale. Su importancia es tan grande que otro gran creador de este tipo de literatura como fue Andrea Camillieri, llamó a su comisario con el apellido de nuestro escritor de hoy, Montalbano, además de copiar algunas de las particularidades del detective Carvalho que no desvelaré.
Curiosidades aparte, el personaje creado por Manuel Vázquez Montalban fue un espejo donde mirar el reflejo de una sociedad que estaba inmersa en uno de sus mayores cambios vitales. La propia biografía ficticia del detective podría ser perfectamente la crónica de muchísimas personas que vivieron la transición.
Creado en 1972, la evolución de Carvalho ha corrido paralela a la de nuestro país, fruto sin duda del espíritu periodístico del autor que utilizó las sucesivas entregas del personaje para ir poniendo a la luz muchos de los problemas que aquejaban al país.
Hoy nos centraremos en la que fue su cuarta aparición, que supuso el gran salto al público y el reconocimiento de la crítica.
Con el asesinato de un empresario en Barcelona y el encargo a Carvalho de investigarlo, nos adentraremos en una Barcelona que cobrará protagonismo en la búsqueda. Ambientada a finales de los años 70, justo antes de unas elecciones y con todavía mucha oposición a la democracia, la mirada del detective nos irá desgranando la sociedad y los problemas que por entonces empezaban a cobrar importancia: la corrupción política y la especulación.
Juega Vázquez Montalban con todos los clichés que conocemos de los detectives, incluyendo a un fiel ayudante. Aunque en su personalidad encontramos referencias a los grandes detectives clásicos, su autor supo darle unas características únicas. Por supuesto tendremos al detective cínico, con una visión pesimista de lo que le rodea, pasando por la soledad en la que se desenvuelve y con un punto de mala leche cuando la situación lo requiere, pero su forma de llevar una relación amorosa o ese trato del sexo que hasta entonces nadie había explicitado tan abiertamente, le confieren un carácter único y muy personal.
Una novela de una grandisima calidad, con todos los ingredientes para disfrutar del género de la novela negra y que, además, nos sitúa en un período histórico tan importante como fue la transición. Estoy convencido que quien lo lea repetirá con más entregas.