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Born to run (Bruce Springsteen)

¡Casi medio siglo! Más de 45 años han pasado desde la publicación de esta joya. Y desde entonces muy pocos álbumes han podido estar a su altura. Un trabajo hecho con la condición de todo o nada.  Porque aunque solo era su tercer trabajo , la carrera de The boss pendía de un golpe de fortuna. Con poco más de 25 años, Springsteen no era ajeno a la situación económica en la que se hallaba USA, una gran recesión a causa del petróleo y que hizo aumentar los niveles de desempleo y pobreza a niveles anteriores a la segunda guerra mundial. Un panorama desolador que dejaba poco margen a los jóvenes artistas que buscaban su espacio. Pero era de justicia poética que su talento coincidiera con el productor adecuado …. y los músicos. Aunque la E-Street Band ya estaba, fue a partir de este álbum cuando despegó y entró por méritos propios en la inmortalidad.  La complicidad de Springsteen con algunos de sus miembros consiguió sacar algunos de los acordes más inolvidables de la historia del rock.  Siempre hubo polémica con la forma de gestionar la relación del cantante con la banda, pero él siempre lo tuvo claro: nada de democracia. Si se equivocaba sería su error . Si triunfaba sería por sus decisiones. Y los demás comprendieron que estaban ante uno de los músicos con más sensibilidad y talento. El resultado: el único músico de rock en ganar un Oscar, un Tony, un Emmy, un Golden Globe y una colección de Grammys que apabulla . También hay que reconocer que estar al lado se Clarence Clemons, uno de los más geniales músicos de su época, hace que tomar decisiones sea mucho más fácil. Atención a la portada del disco. Son ellos dos, en una posición de complicidad . Era 1975, y la tensión racial estaba por las nubes. Normal que esta foto se haya convertido en una de las más reconocidas y reivindicativas de la historia.

La mejor manera de escuchar esta joya es cerrar los ojos y dejar de sentirse normal.  Con su música, The Boss consigue que cada uno de nosotros seamos únicos y especiales.  Un monumento a la sensibilidad,  a la fuerza del rock y a las ganas de superar las dificultades. 

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Innuendo (Queen)

Nunca he dejado de emocionarme al escuchar este álbum, el último de la gran banda. Un disco de despedida grabado unos meses antes del fallecimiento de Freddie Mercury.

Un disco donde la voz del mejor cantante de rock sonaba más humana y débil que nunca y sin embargo, nunca había sido más conmovedora. Los componentes del grupo, en entrevistas posteriores han ido dando detalles sobre el estado de salud del cantante, de como fue el proceso de grabación y el sentimiento que flotaba en el estudio. La pasión de Mercury y su empeño por dejarnos estos temas siguen emocionando hoy en día.

Quisieron despedirse volviendo a sus raíces. A las de unos temas con una fuerte carga rockera. Aunque los efectos sonoros son muchos y el trabajo de estudio es abundante, las guitarras y la batería suenan más potentes y naturales que en sus anteriores trabajos. Brian May ofreció un recital con su guitarra en cada tema, aunque el sonido flamenco en la canción Innuendo es obra del gran Steve Howe.

Estamos sin duda ante el disco perfecto de homenaje. La debilidad de su salud impidió en muchas fases de su grabación que Mercury pudiera estar. Sin embargo, sus compañeros le ofrecieron, y de rebote a nosotros, unos temas y letras que demostraban lo implicados que estaban todos hacia el líder de la banda.

Por supuesto fue un éxito de ventas, el segundo mejor de su carrera. Pero lo más importante fue la mítica que dejaron sus temas. Los vídeos musicales, que mostraban los estragos de la enfermedad, la cuidada producción, donde más que en ningún disco de Queen, querían lograr un sonido tan potente como delicado. Igual que el estado de ánimo de Freddie Mercury. Siempre dispuesto a más y más aunque estuviese tumbado casi todo el día y se levantara únicamente cuando le tocaba grabar. Todo se unió para lograr uno de los trabajos más míticos del rock.

Imposible destacar un tema. Era una despedida, todos los temas están por algo. Y son imprescindibles. 

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The Joshua Tree (U2)

Llevo varias horas dándole vueltas a cómo escribir sobre U2 y su álbum más emblemático. Mi problema es que todo lo que escribo suena a cliché mil veces repetido. ¡Uno de mis discos preferidos y no encuentro las palabras que le hagan justicia!

Podría escribir sobre el éxito que supuso para el grupo la publicación de The Joshua Tree en 1987, convirtiéndose en uno de los discos más vendidos de la historia.
Podría hablar sobre las canciones míticas que jalonan todo el LP.
Podría, incluso, elogiar la portada, reconocible hasta para los que no son seguidores de la banda.

Pero todo esto ya lo sabéis…

Cuando el grupo quiso dar un salto de calidad para llegar al público estadounidense, aprendieron nuevas formas de dar rienda suelta a su creatividad. Se acercaron a los sonido más autenticos de EEUU y los adaptaron a su propia forma de entender el rock. Supieron absorber los nuevos sonidos y fundirlos con aquellos que les eran más familiares y que los había llevado a una fama bien ganada en sus cuatro trabajos anteriores.

La emoción de sus letras, que recorren un camino que parte del amor, las complicadas relaciones de pareja, pasando por preguntarse cuestiones morales y volviendo para describir su Irlanda natal, son el complemento perfecto a unas melodías potentes. Un mensaje siempre a caballo entre la esperanza y la desilusión. Unos temas delicados en su composición pero potentes en su ejecución.

Posiblemente las desavenencias entre sus dos líderes, Bono y The Edge, se plasman en esas letras. Una rivalidad, que gestionada de maravilla por el productor Brian Eno, consiguió sacar lo mejor de cada uno de ellos.  Toda la genialidad de su música, una producción que remarcaba la batería, un sonido que buscaba desmarcarse de toda tecnología y unos conciertos irrepetibles conformaron un álbum que se disfruta de principio a fin.

Una delicia que más de treinta años después sigue sonando y emocionando como la primera vez.

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Songbook (Chris Cornell)

Hoy no es solo una reseña a un gran disco. Es también un pequeño homenaje a uno de los cantantes más importantes de la historia del rock. Ganador de varios premios Grammy y hasta de un premio Oscar, la importancia de su figura es indiscutible dentro del panorama de la música de los últimos 30 años.

En ocasiones, muy especiales, uno pone un disco y siente estremecer el alma, donde sólo queda cerrar los ojos y abandonarnos mientras la música nos inunda  hasta dejarnos sin aliento por la emoción. No son muchas esas ocasiones pero la voz de Chris Cornell consigue que mi respiración se detenga continuamente. 

En 2011 tuvimos la suerte de poder disfrutar de un disco acústico donde el vocalista de bandas como Soundgarden y Audioslave repasaba algunos de sus mejores temas y hacia dos versiones de Led Zeppelin y John Lennon.  Una lista de canciones que mostraban su calidad como compositor, como cantante y como alma de grupos que marcaron la historia del rock en EEUU.

Figura clave del Grunge, su sensibilidad musical hizo que sus colaboraciones abarcaran todo tipo de estilos musicales, y en todas ellas su voz sobresalía por encima del resto. En el disco que hoy nos ocupa su cálidad vocal se muestra en todo su esplendor. En una época de cantantes mejorados con software, es aún más palpable la voz única de Cornell. Pero también es una buena muestra de su dominio de la guitarra y de cómo era capaz de infundir alma a las seis cuerdas, conjuntando voz e instrumento y haciendo que incluso canciones que pasaron desapercibidas en su versión de estudio fueran aquí sentidas de una forma muy especial.

Hay verdaderas joyas dentro del álbum, pero yo querría destacar una por encima de las demás:  » I am the highway». Una preciosa versión donde todas las virtudes del álbum se juntan para darle un acabado perfecto.

Momentos para disfrutar de un artista que brilló de manera única.

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Californication (Red Hot Chili Peppers)

En el año 1999, Red Hot Chili Peppers estaba en riesgo de desaparecer después de un álbum que fue un fiasco en cuanto a crítica. Además, John Frusciante, guitarrista y voz, había salido de la formación por sus problemas con las drogas. El nuevo sonido no convencía a sus seguidores y la formación no encontraba la clave que los había hecho mundialmente famosos y que si habían conseguido en su álbum «Blood sugar sex magik».

Y llegó » Californication», con el regreso de Frusciante, la paz entre los egos de los cuatro componentes, el sonido fusión entre el rock, el punk y toques de funk, casi nada. El sonido de las guitarra volvió a ser limpio y con unas melodías inolvidables. El bajo de Flea sonaba preciso. Los ritmos de Chad Smith volvían a mandar. Y la voz de Anthony Kiedis resonó en cada estrofa de sus emocionantes letras.

Este álbum nos dejó algunas de las mejores canciones de los Red. En mi caso particular una que me ha acompañado desde entonces como uno de los temas de mi vida : «Otherside». Una canción que nos habla del infierno de la droga y su adicción, algo de lo que ellos son conocedores en primera persona.

Pero no es un álbum de un solo tema. Cuando oímos esta obra desde el principio es practicamente imposible destacar uno solo . No hay rellenos ni temas B.  Y vaya si se notó. Hasta la fecha es el trabajo con más ventas del grupo. Y varios de sus singles alcanzaron posiciones de privilegio durante semanas.  Empezando por «Scar tissues», la canción que se utilizó para dar a conocer este trabajo, pasando por «Californication», donde ironizan sobre la influencia del estado de California en la vida de los EEUU.

Pero lo más importante fue el reencuentro entre la banda y el público. La música de estos californianos conecta con las sensaciones más íntimas de cada uno. De igual manera que «Otherside» me impactó de manera brutal, estoy convencido que todos sus fans tienen ese tema que les representa y siempre estará en su corazón.

Un disco para empezar con fuerza un cálido fin de semana.

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Viva hate (Morrissey)

Posiblemente Morrissey provoque tanta pasión como rechazo. Hablamos de un cantante y letrista que jamás ha querido pasar desapercibido. Es más, su carrera como solista comenzó porque se sentía eclipsado. Nunca se sintió lo suficientemente valorado por otros grupos y artistas mientras formaba parte de The Smiths. Posiblemente su ego sea tan grande como su talento.
Quien lo haya visto, en directo o en vídeo, sabrán que la discreción no es su fuerte. Parte de su imagen persigue jugar con la ambigüedad y dentro del grupo no podía hacerlo libremente. Además, y en este disco lo siguió demostrando, sus letras siempre son controvertidas.

Corria el año 1988 y habían pasado unos meses tan solo desde que The Smiths se habían separado. Una triste noticia por el impacto que supuso esta formación en el panorama del rock durante su corta existencia (Otro día hablaremos del grupo).

Morrisey tenía el reto de demostrar que su talento podía sostener una carrera larga y fructífera. Razón no le faltaba. Aunque siempre habrá quien vea una línea continuista con su grupo, hay en sus temas un ADN propio y genuino; sería más propio decir que su genialidad impregnó al grupo.

En este trabajo encontraremos dosis de rock elegante, letras siempre ligadas a los libros, arreglos que recuerdan la esencia del pop británico y una producción que realzaba su voz por encima de todo.

Acertó de pleno porque en este disco podemos encontrar temas que hoy en día sus fans siguen demandando en sus conciertos. Temas como «Every day is like sunday», «I don’t mind if you forget me» muestran toda su capacidad creativa y los rasgos que habría de marcar su carrera. No podía faltar a su cita con la polémica y en «Margaret on the guillotine» volvió a dejar clara que la ministra británica no era santo de su devoción. Pero por encima de todas ellas sobresale » Suedehead», canción de desamor donde su voz calida suena como jamás lo había hecho hasta entonces.

Con este single consiguió algo que The Smith nunca lograron : colarse en el Top 5 de las listas británicas de éxitos. Un respaldo casi unánime de la crítica que comenzó a reconocerle que sin él,  The Smiths no hubieran existido. Quién sabe. Lo que sí es cierto que la música siempre gana con su talento.

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Concrete and Gold (Foo Fighters)

En estos días ha salido a la luz la inclusión de Dave Grolh en el salón de la fama del rock, ¡por segunda vez!.
El vocalista y líder de Foo Fighters ya lo está en premio a su época como batería de Nirvana.

Con el fundador de Foo Fighters sucede un hecho muy poco usual en el mundo de la música: después de alcanzar la gloria con Nirvana, cualquiera hubiera vivido de las rentas y habría prolongado hasta la saciedad el sonido grunge.

Pero está claro que Grolh no es un músico usual. Lo suyo es arriesgar, sorprender y ofrecer auténticos himnos generacionales. «Best of you» y «Everlong» son dos ejemplos de esos temas eternos en el corazón de cualquier amante de la música rock.

Cuando críticos y fans empezaban a sospechar que la cima musical de Foo Fighters se había alcanzado a finales de los noventa y principios del nuevo siglo,  llegó el  álbum Concrete and  Gold y los dejó sin palabras pero con una sonrisa.

Los temas que lo integra son una vuelta a las bases de su rock más característico, con unas guitarras muy potentes y un sonido de la batería que sólo un genio como Taylor Hawkins puede hacer posible.

Podría destacar «Run», con su variedad de ritmos y voces. Es una vuelta de tuerca a la fusión entre el rock y el heavy y para redondear el conjunto recomiendo buscar el video oficial, divertido, gamberro y tierno.

Pero sería injusto defender todo un álbum sólo por una canción. Hay temas en él que por si solos llegarán a todos los corazones de los fans. «The sky is a neighborhood», por ejemplo, es una canción con reminiscencias del rock más clásico y la fuerza sin límite de las guitarras. También podremos deleitarnos con Paul McCnartney a la batería en «Sunday rain», toda una rareza.
No es un álbum perfecto pero si está muy cerca del sobresaliente. Y eso, tratándose de Foo Fighters son palabras mayores

Un álbum que entró por derecho propio en el número 1 del Billboard 200, que los reconcilió con su público y alargó su leyenda.

Y así van ya para 25 años. Pocos pueden presumir de una carrera tan larga de éxitos.

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Alchemy: Dire Straits live (Dire Straits)


Tuve una época de mi adolescencia, duró poco tiempo, que quise aprender a tocar la guitarra. Y la quería tocar como Mark Knopfler, sin púa. Acariciando las cuerdas con tres dedos y con el público entregado a mis solos. Tal fue la impresión que me causó este álbum grabado en directo.

Ya era fan de la banda. Y por supuesto vibraba cuando en el tocadiscos de casa ponía Sultans of Swing pero escucharlo en este directo hacia que no dejara de saltar y moverme de principio a fin. Creo que nunca lo escuché sentado.

Al contrario de lo que ocurre en las composiciones de hoy en día, todas las canciones que forman el álbum tienen una duración superlativa, superando varias de ellas los 10 minutos. Pero os puedo asegurar que el tiempo vuela al vibrar con sus arreglos. Y qué difícil es alargar una canción sin caer en altibajos en la composición.

La conjuncion que se consiguió entre los solos de guitarra, el saxo y la voz rota han hecho de Alchemy un disco imprescindible en cualquier discoteca digna de su nombre.

Haced la prueba, escuchad la versión estudio de Tunnel of love. Después seleccionar la versión de este concierto . Y no os quedará dudas de porqué Dire Straits alcanzó la cima de su maestría en 1983.

Seguirá abierto el debate sobre si Mark Knopfler es mejor o peor guitarrista que Jimmy Page o Hendrix o Clapton…pero no puedo imaginar a nadie mejor para cada riff de este concierto. Y eso es suficiente para entrar en mi olimpo de los músicos.

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¡A por ellos…! que son pocos y cobardes (Loquillo y los trogloditas)


José María Sanz Beltrán, el loco, Loquillo. Advierto de antemano que esta reseña no es sobre un disco. Ni tan siquiera sobre un cantante o su grupo. Estas líneas van sobre mí. Sobre mi juventud, que fue cuando descubrí los temas que me han acompañado desde entonces.

La primera vez que lo escuché, ni tan siquiera me gustó. Recuerdo a mis amigos tararear una y otra vez Cadillac solitario, escuchar en las orquestas de los pueblos El rompeolas o en las radios fórmulas de entonces pinchar Autopista.
Y sin saber como, mi alma comenzó a pedir una dosis diaria de estos temas, daba igual cuáles. Suplicaba que algún conocido me dejara el álbum y cuando lo conseguía, el tiempo sólo existía para escucharlo hasta las tantas de la madrugada, para desesperación de mis padres.

Descubrí la adrenalina de un ritmo de batería implacable, la sensación eléctrica de un solo de guitarra y por encima de todo, a él, a Loquillo. Con una voz tan personal que nadie podría imaginar sus temas en gargantas ajenas.

En este directo, el primero de la banda, se desplegó la quintaesencia del grupo. Todo suena como si el rock comenzara con ellos.

El tiempo ha convertido el álbum en mito. Y quien es poseedor afortunado de un lp en vinilo sabe que tiene un objeto irrepetible.

Tan irrepetible como escribir estas líneas y descubrir que estoy tarareando sus canciones.