Publicado en Libros, Poesía

Este es mi nombre (Adonis)

Si por algo sigo el reto de lectura de #Retopata (además de por disfrutar de los maravillosos amigos que allí hago y por conocer autores y libros únicos) es porque me obliga a salir de mi zona de confort lectora. En el reto he leído libros a los que jamás me habría acercado y eso me ha permitido tener experiencias increíbles, conocerme mejor a mí misma y encontrar inesperadas pasiones. Hasta ahí genial. Pero lo de este libro creo que ha sido excesivo.

Este es mi nombre viene a cubrir mi último punto del reto 2021 que consiste en un libro de poesía de un autor que no sea ni europeo ni americano. No tenía fácil solución. Yo no leo poesía por gusto nunca (no tengo una voz interior poética, qué le vamos a hacer. Si me la leen bien, es otra cosa). A mi rechazo general a este género se añadía que iba a ser poesía traducida, que no es lo mismo, y de una cultura muy alejada a la mía. Complicado.

Tan difícil lo vi que pedí ayuda a mi librero de confianza. Y Pepito me trajo este libro. Echadle un ojo. Es una edición bilingüe bellísima. Y el editor-traductor no solo ha escrito un prólogo explicando lo que vas a leer, sino que te acompaña toda la lectura con notas a pie de página. Gracias a él entendí que el poeta habla de su realidad política, que tiene reminiscencias de Lorca y que supone una ruptura con la poesía árabe de su tiempo.

Desgraciadamente, todo en vano. No he conseguido entender bien lo que me quería decir Adonis con sus múltiples metáforas. Y a mí, si no comprendo, no me llega. Ya he confesado antes que no tengo voz interior poética. Una pena.

Publicado en Libros, Novela

La caja negra (Amos Oz)

Hoy os voy a hablar de una pequeña frustración personal. No sé si os ha pasado alguna vez algo similar. Durante mucho tiempo oí hablar de este autor y estaba deseando leer algún libro suyo. Cuanto más leía sobre él, más segura estaba de que me iba a gustar muchísimo.

En 2018 me decidí. Esta novela cubría uno de los puntos de un reto de lectura que estaba haciendo. Además, era una novela epistolar, con lo que me gustan a mí las historias que se cuentan a través de las cartas de los personajes principales. Todo parecía indicar que iba a disfrutar enormemente de la lectura y que este libro y este autor iban a pasar a la lista de favoritos (¡y con honores!).

Pero nada de eso ocurrió. Los libros y los autores son como el resto de cosas de la vida. Basta que tengas grandes expectativas con algo para que te decepcione y, sin embargo, lo mejor te lo encuentras donde menos lo esperabas. Al menos, eso me pasa siempre a mí.

El libro recrea las relaciones personales entre los miembros de una familia en Israel: una pareja divorciada (de las que lo que te sorprende no es el divorcio, sino la relación en sí), el hijo en común y el nuevo marido de ella. El clima que se crea entre los personajes es algo asfixiante. Demasiados rencores, demasiado miedo, demasiado odio. Y como trasfondo una cultura en la que la religión lo envuelve todo.

No me arrepiento de haberlo leído, ya que nunca había leído nada de Israel y este libro constituye, desde luego, una experiencia diferente. Pero me alegré infinito cuando terminó y pude despedirme de estos siniestros personajes incapaces de reconciliarse con su pasado y crear un presente y un futuro sano.

Amos Oz no resultó ser lo que había imaginado. Una vez más, se puede decir que simplemente no hubo química. De todos modos, no me di por vencida y después lo volví a intentar con otras novelas. Pero esa es otra historia que os contaré otro día.