Publicado en Libros, Novela

Dos mujeres en Praga (Juan José Millás)

Es curioso cómo elegimos los libros que nos llevamos a casa, las variables por las que decidimos leer un título en un momento dado. A veces es una portada sugerente, otras la confianza ciega en el autor; en ocasiones el responsable es un comentario de un lector al que le ha gustado y otras simplemente nos atrapa un título interesante. Cuando todo eso falla (o al menos no es del todo suficiente), recurrimos a medidas más drásticas. Yo, por ejemplo, tiendo a leer la primera línea, a veces la primera página antes de decidirme. Pocas veces leo la sinopsis, aunque es otra posibilidad.

En contra de lo que acabo de decir, en esta ocasión leí la contraportada del libro antes de decidirme por el. Todo lo demás no acababa de ayudarme a tomar una decisión. Fue, pues el resumen el que me convenció. <<Una mujer va a un escritor a contarle su vida para que este escriba su biografía. A través de estas sesiones, decía el libro que tenía entre manos, el suspense aumenta>>.

Una novela en la que se cuenta una historia lo suficientemente interesante para producir una biografía. Suspense, aventuras y un asunto misterioso que acabaría uniendo la vida de estos dos personajes de forma inesperada. Esa es la idea que yo me hice de esta novela de Millás antes de leerla. Esto es lo que yo creía que iba a leer.

Pues nada más lejos de la realidad. El libro se lee bien (a mí me duró dos tardes) y tiene su interés, pero desde luego no es lo que yo esperaba. Lejos de ser una historia interesante, en la que pasan muchas cosas, se trata de una reflexión sobre lo que somos y sobre todo lo que no somos. En sus páginas se mezcla la realidad objetiva y la soñada, las vidas que tenemos y las que quisimos tener, la verdad y la mentira. No busquéis en ella una novela de aventuras. Se trata de una novela introspectiva sobre la vida y nuestras decisiones.

Publicado en Club de lectura #elsitiodemirecreo

Parte II #Sapiens La revolución agrícola

El cambio que se produjo en nuestra forma de vida hace 10 000 años tuvo como consecuencia un incremento exponencial en la capacidad reproductiva de nuestra especie, por lo que aumentó en número de manera considerable. Podemos decir, por tanto, que, desde un punto de vista global, la revolución agrícola fue una bendición.

Sin embargo, la vida de la mayoría de los individuos empeoró sustancialmente. Trabajaban más, se alimentaban peor, se morían más niños… la invención de la escritura también fue decisiva en esta espiral de precarización, al permitir que una minoría pudiera contabilizar el cobro de impuestos y vivir, de este modo, a costa del ciudadano medio.

Harari plantea aquí una cuestión interesante: la capacidad de sacrificio que tenemos los sapiens en aras de un futuro mejor. Una capacidad que no pocas veces nos atrapa en una espiral de esfuerzo y frustración, puesto que en no pocos casos, el trabajo invertido, lejos de redundar en nuestro propio bienestar, se pierde en mantener a unos congéneres parasitarios: la denominada clase privilegiada.

¿Cómo se explica que una minoría sea capaz de parasitar el trabajo de sus conciudadanos? La respuesta es simple: los sapiens tendemos a aceptar como verdaderos los mitos que nos relatan para asegurar nuestra colaboración. Estos mitos, además de falsos (no están basados en realidades objetivas), implican siempre una jerarquía tal que parte de la sociedad aparece injustamente discriminada. Dicha jerarquía injusta puede ser fruto de las circunstancias (como ocurre con el racismo) o ser más estable (como en el patriarcado). En todos los casos se vende como si fuera universal y natural. Creemos en ella como creemos en la existencia de nuestras manos y somos capaces de aceptar lo inaceptable en su nombre.

Cuatro capítulos muy interesantes que hacen que nos replanteemos nuestras propias creencias y las elecciones vitales que hacemos. ¿Acaso se puede hacer un uso mejor de la lectura?

Publicado en Libros, Novela

Atlas de geografía humana (Almudena Grandes)

Me parece increíble que estemos a punto de llegar a las 200 entradas del blog y que aún no hayamos reseñado ninguna novela de Almudena Grandes. Esta mañana he caído en la cuenta y he decidido remediarlo.

La novela que he elegido no es, sin embargo, la que más me gusta de esta autora. En realidad, tengo que confesar que me costó horrores entrar en la historia. En ella, cuatro mujeres adultas que trabajan juntas nos van contando una tras otra y en primera persona (cada capítulo cambia de narradora) su vida, sus sueños, sus pequeñas o grandes frustraciones. El formato me gustaba y, por supuesto, también disfrutaba de la forma de escribir de la autora. El problema era que no me identificaba con ninguna de las protagonistas y ni siquiera me caían bien.

Después la cosa cambió porque, poco a poco, les fui cogiendo cariño. Por un lado, porque las fui conociendo más y cuando entiendes a alguien le perdonas más fácilmente; por otro, porque fueron evolucionando.

Como me ha pasado en innumerables ocasiones, el libro, a pesar de sus casi 500 páginas se me hizo corto y me dio pena que se terminara. Necesitaba seguir conversando con las que ya eran mis amigas.


Total, que yo como los niños pequeños: no quería entrar al principio y después lloré por tener que salir.

Publicado en Libros, Novela

Lluvia fina (Luis Landero)

Tal y como os contamos en una entrada anterior, el sábado pasado descubrimos una librería maravillosa en San Sebastián y nos llevamos un libro cada uno. Yo elegí este del precioso estand de libros de bolsillo, porque nunca había leído a Landero y para mí era una especie de cuenta pendiente. Además, la sinopsis (una fiesta de cumpleaños en la que se va a reunir la familia después de un tiempo sin verse) me intrigó. Bueno, y también porque las primeras líneas (siempre las leo antes de llevarme un libro a casa) prometían una escritura llena de técnica. Y así ha sido. Ante todo es una novela magníficamente escrita; una obra polifónica (a pesar del narrador omnisciente), gracias a los diálogos y a un soberbio dominio del estilo indirecto libre. Salvadas las distancias, una no puede evitar sentir los ecos de Delibes en Cinco horas con Mario en este modo de narrar. Así que, con independencia de la historia en sí, de la que os hablaré ahora, la filóloga que hay en mí ha disfrutado enormemente de la lectura.

Unas pocas horas me ha durado la novela. Entrar en esta familia, en sus relatos, sus deudas pendientes, sus mentiras y medias verdades es un camino sin vuelta a atrás. Ya no puedes dejarlo hasta que terminas. Eso no significa, sin embargo, que haya disfrutado durante todo este tiempo. Más allá de la delicia técnica de la que os hablaba antes, las casi 300 páginas de Landero te proporcionan emociones diversas, no todas agradables.

Al comienzo, la historia no parece prometer demasiado. Lees porque está bien escrito y por alimentar al pequeño cotilla que todos llevamos dentro en el fondo. Por saber más de esa familia que, como todas, parece que alimenta el rencor y el amor a partes iguales. En este primer momento, no esperaba gran cosa del argumento. Una novela ligera, que te cuenta unas cuantas historias. Como pasar un par de horas en compañía de un extraño que decide contarte su vida para desahogarse.

Poco a poco, las historias se van repitiendo. La misma escena la conoces de boca de distintos personajes. Los mismos instantes que vuelven, como si los trajeran las olas del mar desde lo más profundo de la memoria de los protagonistas. Y entonces, releyendo las anécdotas, comienzas a entender que esta novela toca teclas mucho más interesantes de lo que esperabas. Que habla de la importancia de los recuerdos y del modo en que nos contamos a nosotros mismos nuestra vida; del valor de las palabras, del que nos advierte desde las primeras líneas, pero que hasta este momento no había entendido del todo.

Y en estas estaba cuando la historia comienza a ponerse algo más intensa. Y notas en tu propia garganta la tela de araña que los ha envuelto a todos de un modo u otro. Y sientes, con ellos, la necesidad de salir de allí y tienes también la seguridad de que no puedes hacerlo, al menos no de momento.

Un principio sin demasiadas expectativas, un desarrollo casi filosófico y un final angustioso. Y por encima de todo, la técnica de un escritor con mayúsculas. Se lee del tirón y, cuando terminas, tienes que recomponer todas tus piezas. Sin duda, volveré a leer a Landero en el futuro.

Publicado en Libros, Novela

Los asquerosos (Santiago Lorenzo)

Este libro me lo recomendó un amigo en pleno confinamiento y en cuanto volvieron a abrir las librerias me hice con él. Me parecía una historia muy apropiada para los tiempos tan extraños que estábamos viviendo.

El libro comienza como un viaje iniciático al interior de uno mismo. El protagonista, por motivos de fuerza mayor, tiene que salir de la gran ciudad a refugiarse en un pequeño pueblo deshabitado. Y allí, poco a poco, se va desprendiendo de todo signo de civilización. Como si se tratara de una alcachofa en la cocina de un gran chef, la historia nos narra cómo se va quitando, una a una, todas las capas duras que le recubrían como ciudadano integrado en la sociedad, hasta que solo queda él mismo. Y mientras somos testigos de este proceso de purificación, no podemos evitar plantearnos qué pasaría si nos deshicieramos de todo lo que nos recubre y nos protege. Qué ganaríamos con ello. Y hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar.

El argumento entonces da un giro inesperado, al incorporar a la historia a los otros, los asquerosos, que irrumpen en la tranquilidad del pueblo sin que en ellos se produzca ningún tipo de viaje interior purificador. Se convierten, así, en el contrapunto necesario a nuestro héroe. Comparten espacio material con el protagonista, pero mantienen todos los vicios que él detesta y ha abandonado.

La presencia de los otros, al menos al principio, proporciona a la historia situaciones hilarantes. Los lectores asistimos, sonrientes, a todas sus mezquindades, sus gritos, su consumismo irreflexivo, su mediocridad. Los miramos con suficiencia, desde nuestra posición de jueces benevolentes que pueden llegar a entender las debilidades del otro. Al menos, decía, los vemos así al principio. Porque llega un momento en el que comienza a rondarnos un pensamiento incómodo. Y entonces la sonrisa se congela y ya no nos hacen tanta gracia como antes. Sin querer, no dejamos de preguntarnos: ¿cuánto de asqueroso hay en mi? ¿Hasta qué punto Santiago Lorenzo nos está describiendo a nosotros, los lectores, con nuestra vida acomodada, consumista, urbana, llena de todo tipo de objetos innecesarios, de acciones inútiles? ¿Qué pensaría de mí el protagonista si fuera mi vecino?

Si tuviera que definir esta novela diría que es un agitador de conciencias a través de una historia simpática. No recomendada para el que no quiera cuestionar nuestra forma de vida.

Publicado en Ensayo, Eventos, Libros, Presentación de libro

El Ártico (José Luis López de Lizaga)

Ayer por la mañana, la Librería Antígona de Zaragoza organizó la presentación del libro de José Luis López de Lizaga, El Ártico. Viaje a Svalbard y Groenlandia en el verano de 2018.

Se celebró en el quiosco del Parque Castillo Palomar. Un lugar perfecto para una presentación en tiempos de pandemia: aire libre, distancia de seguridad y un sitio bonito (y con micrófono). No se puede pedir más. Nos dio la bienvenida Julia, la librera y  presentó y acompañó a José Luis nuestro compañero Juan Manuel Aragüés. Y allí estábamos nosotros, un sábado al mediodía, escuchando a dos filósofos de Unizar hablando de la experiencia de lo sublime y de la relación del ser humano con la naturaleza.

El libro de Lizaga tiene tres líneas principales: la primera es el relato de un viaje al Ártico que ocurrió de verdad en el verano de 2018. El autor se subió a un velero de 1924 y nos relata, con cariño y sentido del humor, las múltiples anécdotas que se producen en el barco. Para mí, lo mejor de esta parte son las fotos que acompañan al texto. Fotos que hizo el mismo José Luis y que son el complemento perfecto para entender la sensación que produce un contacto tan bestia con la naturaleza.

La segunda línea de este libro es el relato de otros viajes anteriores por esos mismos parajes. Porque el viaje en el velero es, en cierto modo, un viaje en el tiempo. El lector salta de un siglo a otro compartiendo espacio y naturaleza. Y es que allá, donde el tiempo se detiene, todos los intentos por parte del hombre de adentrarse en el Ártico confluyen en un mismo punto.

Y, por último, la tercera línea es, como apuntó también Juanma en su presentación, un viaje interior. El José Luis filósofo mantiene un diálogo constante con el José Luis viajero. Este último se encuentra sobrecogido por la grandeza de lo que le rodea y busca en sus lecturas alguna respuesta que le permita entender lo que siente. Por las páginas del libro se cuelan filósofos y pensadores que hacen de este pequeño ensayo algo más que un libro de viajes.

Si queréis saber mi opinión de lectora, yo me leí el libro de Lizaga en una sentada. Comencé a leerlo y no pude parar hasta que lo terminé. Y cuando llegué al final pensé: habla de lo sublime, de lo grandioso, de la naturaleza que nos desborda, pero es, en sí mismo, un ejemplo de lo que significa la belleza. Cielo santo, qué libro tan bello.

Publicado en Libros, Novela

Ordesa (Manuel Vilas)

Llamar <<novela>> a Ordesa es, en cierto modo, desvirtuar esta obra. Sin embargo, no es fácil clasificarla en otro género. Escrita a modo de diario (aunque sin referencia alguna a fechas concretas de escritura), tal vez lo más adecuado para describir este libro de Vilas es decir que se trata de una catarsis. Durante sus más de 350 páginas, la historia prácticamente no se mueve. El lector acompaña al autor en un bucle en el que se desatan recuerdos, sentimientos y emociones, sin que haya otro objetivo aparente al de intentar entenderse a uno mismo.

Creo que en la lectura de este libro se pueden dar dos situaciones muy distintas en virtud de si el lector se identifica o no con el protagonista. Si existe esta identificación, la catarsis de Ordesa puede ser, en cierto modo, la del propio lector. De ahí, quizá, el éxito que tuvo la obra, a la que llegaron a considerar <<el libro del año>>. Por el contrario, si el lector no hace suyos los sentimientos y preocupaciones del narrador, si se produce un extrañamiento por el que lo que leemos solo le ocurre al otro, la experiencia de la lectura es muy distinta. En este caso, leer Ordesa es de algún modo consolar a un buen amigo que está pasando un mal momento. Puedes sentir cierta empatía a ratos, en otras ocasiones un poco de cansancio y, en general, una necesidad imperiosa de que supere el bache y siga con su vida.

¿Es fácil la identificación? Pues en parte sí y en parte no. Es fácil porque lo que le preocupa al protagonista de Ordesa es lo que de algún modo nos preocupa a todos: la muerte, el amor de la familia, la soledad, la culpa, el fracaso, el sentido de la vida. A nadie le son ajenos estos grandes temas. Otro asunto es la perspectiva. Porque Vilas afronta estos asuntos desde el punto de vista de un hombre de mediana edad, de clase media, divorciado, padre de dos hijos y huérfano. Y ese punto de vista impregna toda la obra hasta el punto de que si no compartes ese perfil, la identificación es complicada.

Un último asunto que se debe mencionar es el estilo. Como decía antes, esta obra parece simular la redacción de un diario. Los pensamientos se presentan desordenados, repetitivos, caóticos. No hay un narrador contando una historia, hay un personaje intentando entenderse a través de la escritura.

En definitiva, se trata de un libro que no os dejará indiferentes. Para bien o para mal.