Publicado en Libros, Novela

El honor de Roma (Simon Scarrow)

Sigue mi viaje por las fronteras del Imperio romano. Un viaje que comenzó hace dos décadas y que me ha llevado a esperar cada nueva entrega de la Serie Agila como un acontecimiento especial. La entrega que terminé ayer es la décimo octava y, parece mentira, tengo fresca en mi memoria la primera vez que leí los nombres de Cato y Macro. Estos dos personajes me han ido mostrando los rincones más escondidos de una manera fantástica, amena y llena de emoción.

Los libros de Simon Scarrow son una mezcla de recreación histórica e intriga. Ha conseguido encajar las aventuras de dos personajes ficticios en los acontecimientos más importantes que sucedieron durante unos años convulsos de Roma. Y lo ha hecho mostrando un profundo conocimiento sobre la historia y un estilo ameno.

En la novela de hoy no es una excepción. Volvemos a las islas Británicas, lugar que nunca estuvo pacificado para los invasores y marcado por el fuerte carácter de las tribus asentadas. Una situación que explotó unas décadas después pero que ya podemos atisbar en la novela. Como siempre, nuestros dos amigos se las apañan para encontrarse en medio de la tormenta y, a pesar de buscar el retiro y la tranquilidad que les ofrece la lejanía con Roma, no consiguen huir de su obligación y alto sentido de la moral.

Scarrow es un maestro para narrar la acción. A pesar de contarnos situaciones que ya hemos visto en entregas anteriores, como luchas desesperadas o traiciones, su dominio de la palabra hace que cada página sea única y nueva. En pocos párrafos somos capaces de sentirnos espectadores privilegiados y sufrir al lado de nuestros dos héroes. Porque si, Macro y Cato, me temo, están condenados a no encontrar la paz hasta que Scarrow considere que ha llegado el momento de abandonar el Imperio.

Pero espero que para eso falte aún mucho tiempo.