Publicado en Libros, Novela

La sonrisa de las mujeres (Nicolás Barreau)

No sé si debería escribir esta reseña, porque voy a hablar de una novela que pertenece a un género que no me gusta y, por tanto, difícilmente podré hacerle justicia. Espero que, al menos, al comenzar haciendo esta confesión se entienda mejor lo que viene a continuación y no se malinterprete mi crítica.

La sonrisa de las mujeres es una comedia romántica que pide a gritos una versión cinematográfica (ignoro si la tiene. Tampoco me gustaría). El argumento es sencillo: tenemos dos protagonistas principales: una chica en un momento complicado de su vida, que se siente sola y desgraciada, y un chico que a lo tonto (no acaba de quedar demasiado justificado por qué) se acaba de meter en una complicada situación de la que no sabe muy bien cómo salir. Lo demás se escribe solo. Se conocen, existen malos entendidos, el destino y el cortejo se entremezclan y… no os cuento el final, por si os animáis a leerla.

Una comedia romántica con todos los ingredientes de amor romántico al uso. Los dos jóvenes son de clase media, guapetones, sanos… y no sabemos de ellos mucho más. Lo importante aquí no es el análisis psicológico de los personajes (en el que no se entra mucho), sino el enredo de la historia y las emociones que despierta.

La forma de escribir también es la característica del género, con exceso de adjetivos precediendo a nombres, frases poco naturales, etc. Las emociones se describen a través de elementos superficiales (el enfado se reconoce por el temblor de un labio superior, por ejemplo) y el narrador (que, alternativamente, es él -capítulos pares- o ella -impares-) cuenta la historia desde fuera, sin permitirse incursiones en el monólogo interior o el estilo indirecto libre. Porque lo importante solo es lo que pasa, lo que se muestra, lo que se ve. No hay disgresiones ni generalizaciones. No se abordan temas universales. Simplemente (y no es poco, lo sé) se cuenta una historia entretenida.

No tengo nada en contra de esta novela en particular. Los amantes del género la disfrutarán enormemente, porque es ágil y se deja leer muy bien. Mi problema es, simplemente, que este tipo de ficción no me dice nada. Pero no está mal intentarlo, de vez en cuando.