Publicado en Libros, Novela

Marcial Lafuente Estefania (y sus novelas)

Su sombre salió en la última reseña sobre curiosidades. Por tanto, era inevitable que más pronto que tarde hiciéramos una reseña de él.
Es uno de los autores con mas éxito en lengua castellana y su legado sigue vivo en manos de hijos, sobrinos y nietos. Marcial Lafuente Estefania creó una marca asociada a su nombre. Una de las marcas más conocidas en el mundo hispano. Hoy en día siguen saliendo novelas bajo su sello, garantía para el lector de lo que va a encontrar dentro de ellas.
El genero por el que destacó fue la novela del oeste, pero no le tembló la pluma para escribir novela romántica bajo un pseudonimo femenino (a la sombra de la otra gran creadora de nuestra historia, Corín Tellado). Se estima que escribió más de tres mil novelas, aunque estas cifras siempre son cogidas con pinzas, pues nadie sabe a ciencia cierta cuál fue su producción. Pequeñas novelas, en formato Pulp, muy características, y que inundó los kioskos y librerías de la época. Con una característica muy especial: uno podía comprar una novela, leerla y devolverla para conseguir otra a un costo mucho más bajo. Por tanto, los 50 millones de ejemplares que se estima vendió, tuvieron una difusión extraordinaria. Es normal encontrar las novelas en mercadillos de segunda mano y al abrirlos notar las muchas manos (y ojos) que tuvieron la suerte de acceder a las aventuras de aguerridos vaqueros, malos sin remedio y un realismo en sus localizaciones de máximo nivel. Lafuente Estefania, que había viajado a EEUU, escribía con la ayuda de viejos atlas y una guia de teléfonos, para darle veracidad a unas historias directas, simples, pero llenas de aventuras y entretenimiento.

Cuando comenzó a publicar en 1943, poco podia sospechar del impacto que iba a generar. Hay que decir que sus  primeros textos fueron mientras estaba preso en la cárcel; habia sido coronel de artillería en el bando republicano. ¡Y escribía en pedazos de papel higiénico!
Ingeniero de profesión, hijo de periodista, su formación clásica (era un amante del siglo de oro español) sirvió para crear unas historias que conseguían llegar a millones de lectores, ávidos de lecturas ligeras pero que les ayudaba a soportar los años grises de la posguerra, algo que muchos de sus detractores siguen negando.
Siempre estuvo orgulloso de la utilidad de su literatura, hecha para entretener, para hacer llegar a un público menos formado el gusto por la lectura, para acompañar a varias generaciones de lectores en la maravillosa aventura de la lectura.
Un autor incansable, que siempre tuvo el respeto del público, su cariño y admiración. No puedo imaginar mejor premio para un creador.

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Autor:

Lector compulsivo, aprendiz de todo, curioso de la vida y niño grande.

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