Publicado en Club de lectura #elsitiodemirecreo

Segunda semana de lectura de Monterroso

El mes de junio avanza y con él la lectura de los cuentos de Monterroso. Esta semana hemos leído 12 minicuentos. Tan breves, que algunos constan de solo una página. Uno hay de una sola línea. La necesidad, pues, de interpretar, recrear, rellenar huecos es máxima. Mayor incluso que la semana pasada.

Los temas que trata son muy variados pero en todos encontramos una crítica ácida hacia nosotros mismos. Tiene la capacidad de mirarnos (de mirarse) por dentro y encontrar todas las miserias, una a una. Las va sacando despacio, con la precisión de un visturí y cierto sentido del humor.

Por otra parte, continúa con sus juegos formales. Los inicios comienzan en medio de la acción ( in media res) y los cuentos son tan cortos que una siempre tiene miedo de no haber entendido aún quién habla y por qué cuando el relato finalice. A veces me ha ocurrido. Algunos cuentos los he tenido que leer un par de veces para decir ahhh, vale, qué tío.

A medida que voy leyendo voy entendiendo que Monterroso puede no ser un autor para todo el mundo pero desde luego sí lo es para mí. Tiene la capacidad de arañarme el alma y dejarme pensando un día entero en un personaje o un comentario. Se ha convertido en un nuevo mejor autor sin duda.

El cuento que más me ha gustado de esta semana creo que es Leopoldo (sus trabajos). Al menos es un referente perfecto de la pluma de Monterroso. En él nos presenta a un personaje que intenta ser escritor pero no escribe. Hay un abismo entre lo que dice ser, lo que cree ser y lo que es. La pluma de Monterroso no tiene piedad. Exprime hasta el infinito la crítica hasta el punto de que o lo disfrutas o te abruma. Yo estoy sin duda en el primer grupo. Quizá porque no leo una crítica a un personaje caricaturesco (que, por cierto, puede ser más real de lo que pensamos), sino una crítica a lo que todos somos en un momento dado. Monterroso tiene una clarividencia que me da escalofríos. Me quedo con una reflexión sobre lo sencillo que resulta en nuestra cabeza imaginar que hacemos todas esas cosas que deseamos hacer (sea escribir, sea otra cosa) y lo difícil que es en realidad. Y como, en vez de aceptar que algo es complicado y evolucionar, continuamos engañándonos a nosotros mismos, paralizados.

Los temas de estos 12 cuentos son muy variados, básicos, universales: los celos, el miedo a salir de la zona de confort, la paternidad, la mentira social, la necesidad de salvar a los demás de lo que uno ya no puede librarse, el carpe diem, la intrascendencia de lo que un día nos pareció trascendente, el refugio de la literatura, el miedo a no estar a la altura… leer a Monterroso es concederte la posibilidad de parar y pensar en tu propia vida. Quizá esto es lo que algunos encuentran en la poesía. Yo lo hallé aquí.

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