Publicado en Libros, Novela

Un lunes cualquiera (Agustín Faro Forteza)

Durante toda mi infancia y mi adolescencia mi vida, la de todos nosotros, giró en torno a una serie de mantras que aceptamos como verdades incuestionables. Estudiar una carrera (especialmente de ciencias) te aseguraba el ascensor social; comprarte un piso constituía una inversión 100% segura; una vida ordenada era recompensada por una vida sin dificultades económicas. El contrato social estaba claro: si eras una buena chica, estudiosa primero, trabajadora después, ordenada y ahorradora siempre, la vida no te depararía demasiadas sorpresas. La única duda que teníamos entonces era la de poder adaptarnos a las reglas: ser capaz de terminar la carrera o aprobar la oposición, conformarte con una vida anodina, no caer en la tentación de abandonarlo todo por una vida más emocionante e insegura…

Qué equivocados estábamos. Pronto nos dimos cuenta de que adaptarnos a las normas de ese contrato social no suponía un especial problema. Con más o menos esfuerzo, la mayoría éramos capaces de llevar una vida ordenada. Muchos terminamos la carrera, compramos el piso, nos acostumbramos a una vida previsible y tranquila. Lo que de adolescentes nos parecía complicado resultó fácil. Pero ahí no terminaron las sorpresas. Con angustia comprobamos que tener estudios superiores no te aseguraba un buen sueldo, que los pisos sí podían bajar de precio y convertirse en una ratonera, que una vida ordenada, siendo estudiosa primero y trabajadora después no te aseguraba una vida desahogada. El desconcierto, la frustración y la sensación de haber sido engañados es una constante en mi generación y, lo que es peor, en las generaciones que vendrían después.

Este es el contexto histórico en el que se ambienta esta novela de Agustín Faro. Un mundo que se desmorona, no solo por la crisis económica en la que viven sus protagonistas, sino sobre todo por la crisis anímica. Los protagonistas de esta historia no vieron venir la desgracia. Ellos cumplieron su parte del trato y fueron timados.

Un lunes cualquiera es lo que se denomina <<una novela coral>>. Agustín nos lleva de una casa a otra, de una vida a la siguiente, porque el verdadero protagonista de su historia somos todos, una sociedad engañada que afronta las consecuencias de una fiesta a la que no fue invitada. Frente al <<vivisteis por encima de vuestras posibilidades>>, la verdad es que fueron otros los que sobrepasaron los límites. Los que incumplieron todos los mantras de mi infancia (se enriquecieron con la burbuja inmobiliaria, gastaron en fiestas lo que no habían ganado, trapichearon a gran escala hasta que todo explotó) no son los que después sufrieron el paro, el desahucio, la soledad, el riesgo de suicidio. La vida no es tan justa como pensábamos.

Bien escrita, con buen ritmo, realista y dura sin caer en la sordidez ni en la amargura, la novela de Faro pone el foco en todas esas vidas arrasadas por una crisis financiera que, por mucho que se dediquen a repetirlo, no causamos entre todos.

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