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El mercenario (Vicente Segrelles)

Corrían los años de la transición y era el momento de buscar nuevos caminos, romper con las tradiciones. Vicente Segrelles, con una dilatada experiencia en el mundo de la ilustración, dió un paso más y se propuso crear un cómic rompedor. Con los trece volúmenes de El mercenario dejó sin palabras a todos aquellos críticos que dudaban de su capacidad para conseguir guiones a la altura de sus ilustraciones.
Lo que llamaba la atención de todos los que se acercaban a esos cómics era el dibujo tan realista que tenían. Hechos al óleo, técnica que prácticamente no se había usado en el género, el nivel de detalle y realismo consiguieron que se pueda hablar de un autor de vanguardia, rompedor y genial. Cada viñeta es un pequeño cuadro digno de estar en una sala de exposiciones.
Es cierto que la técnica al óleo nunca le permitió publicar mas que unos pocos números y siempre público y crítica le demandaron más y más. Tan sólo los tres últimos números de la serie están realizados con ordenador. Pero por termino medio, cada entrega rondaba el año y medio de trabajo y paciencia.
En sus números encontramos al mercenario, único nombre por el que se le conocerá. Una especie de caballero andante, en lucha constante contra un malvado hechicero, llamado Claust. Durante las trece entregas uno y otro bando disputan una feroz lucha, con dragones como monturas y ciudades de estética árabe.


Es curioso que para aligerar los tiempos de creación, Segrelles no se inspiró en nada conocido para recrear ciudades, armaduras y ropas. Buscó en los detalles más conocidos de la edad media, y recordó su experiencia como ilustrador de armas para diseñar aquellas que pudieran encajar con cada personaje. Puede parecer un proceder un tanto chapucero, pero el conjunto de esas ilustraciones hiperrealistas y una historia que iba aumentando la tensión a medida que se sucedían las aventuras, consiguió que más de cuarenta años después aún sea fácil encontrar publicaciones en las estantería de las librerias.