Publicado en Libros, Novela

La legión de los condenados (Sven Hassel)

Tengo el recuerdo de una serie de libros en un sitio muy preferente de las estanterías de mi padre. Y los recuerdo particularmente porque sus portadas me inpactaban profundamente. Eran libros de la editorial Reno, una empresa que buscaba publicar libros de bolsillo a un precio muy asequible para los años 60 y 70. Además tenían la particularidad de tener esas portadas que tanto me llamaban la atencion, más parecidas a carteles de cine con dibujos hechos a mano y colores muy vivos. De entre todos los que poseía mi padre, siempre ojeaba las portadas de un autor que se repetía en las filas de la estantería: Sven Hassel.
Bajo este nombre se escondia un escritor danés con un pasado más que dudoso. Por un lado estaba la versión del propio autor donde nos contaba que había sido combatiente alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, hay biógrafos que desmienten los hechos y nos lo presentan como un estafador y suplantador de identidades. Sea como fuere, Hasel escribió sobre el conflicto aportando un punto de vista poco conocido hasta entonces.
Sin entrar en la exactitud de su biografía, los críticos que se han acercado a su obra se muestran de acuerdo en el conocimiento excelso que tenía el autor sobre el funcionamiento del ejerticio alemán, su composición, sus armas y sus movimientos en el tablero europeo y africano.
En sus novelas los protagonistas son soldados, la mayoría delincuentes, obligados a luchar en el bando nazi. Como no podía ser de otra manera, el variopinto grupo de combatientes se paseaban por todos los puntos calientes de la guerra, desde Rusia a Italia, pasando por el norte de África. ¡Se pasearon tanto que sus aventuras dieron para una serie larguísima de libros!
En la entrega que nos ocupa hoy, la primera, conoceremos las circustancias de cada miembro del grupo; personajes rudos y con muy poco escrúpulos, que únicamente luchan por sobrevivir, al margen de idealismos de uno y otro lado. Hassel no ahorra descripciones crudas sobre la guerra y el comportamiento de las personas durante los conflictos. Leí en una ocasión que el mismo autor había dicho que la Convención de Ginebra, aquella que intenta aportar un mínimo de humanidad a la guerra, era poco más que un papel mojado en medio de unas trincheras embarradas por el odio.
El estilo de Hassel, muy directo y sin adornos reafirma página tras página esa sensación incómoda de leer lo peor de la condición humana. Luego maquilla esto presentando a unos protagonistas que buscan sonreír en medio de las balas y que tienen momentos para la solidaridad.
No tengo dudas de que quien quiera conocer un poquito más lo ocurrido durante esos años encontrarán en esta novela una fuente muy amplia donde saciar la curiosidad. No busquen nada más. La guerra tiene poco de poesía y belleza.