Publicado en Música

A-ha (MTV unplugged, Summer solstice)

Ayer tocaba arrepentirse de los 80, hoy toca reinvidicarlos, además en un estilo muy alejado del rock del que suelo hablaros. Los protagonistas de hoy comenzaron su carrera en el año 1982, casi nada; sin embargo, me engancharon hace muy pocos años.
Recuerdo haber oído, aunque no a quién lo dijo, que la buena música es aquella que perdura tras el paso de las décadas. No podría estar más de acuerdo. Estoy seguro que casi todo el mundo conoce a A-ha por su gran éxito Take on me. Un tema que sigue sonando con muchísima frecuencia. Cuando explotaron comercialmente con aquel sencillo, traspasaron las fronteras europeas convirtiendose en un fenómeno de masas. Sin embargo, su ritmo discotequero no me gustaba en absoluto.
A ellos les iba de maravilla, pero esa fama casi les cuesta caer en el cajón de los grupos llamados one hit wonder; no obstante, la lista de buena música que ha sido capaz de crear este trío de Noruega desde el año 1982 es extensa. Y fue escuchando un concierto que grabaron en 2017, cuando me enganché a ellos.
MTV apostó por un formato unplugged (sin conexión a la electrónica) para ir ofreciendo conciertos de aquellos grupos y artistas que sabían podían ofrecer alta calidad sin la ayuda artificial de la que tanto se abusa hoy en día.
Y A-ha cambió de registro, arriesgó y volvieron a cautivar a sus seguidores más incondicionales, a otros nos demostraron que eran más que un grupo de pop con un cantante eternamente joven.
Su gran tema bajó el ritmo y se convirtió en una balada preciosa donde la voz de Morten Harket nos ofrece un arcoiris tonal increíble.
Lo mismo sucedió con el resto de las canciones, con las que repasaban una trayectoria exitosa, jalonada con 6 premios Grammy y un índice de ventas multimillonario (qué equivocado estaba con ellos).
Descubrí temas que no sabía eran suyos, pero que había disfrutado en tantas y tantas ocasiones. Las versiones para este concierto de Forever not yours o Summer moved on, son un ejemplo de esas canciones que han perdurado con el paso del tiempo haciendo buena la máxima que recordaba al principio: la buena música perdura.
La única pega que le pongo al disco es no haber incluido la canción que más he disfrutado de ellos: Dark is the night for all. Una lástima, desde luego, pero salvando esa ausencia, nada que objetar a los 21 temas con los que podemos cerrar los ojos y disfrutar.

Autor:

Lector compulsivo, aprendiz de todo, curioso de la vida y niño grande.

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