Publicado en Cómic, Libros

El libro (de los 50 años) de Forges. (Forges)

Aunque con un día de retraso, no queríamos dejar de pasar la ocasión de hablar del gran Forges. Su aportación es crucial para comprender la trayectoria del humor en nuestro país. Observador incansable del mismo, siempre me sorprendió su capacidad de conseguir cada día esa viñeta que sacaba los colores a quienes no pueden presumir de ética y poner en primera plana asuntos tan graves como la pobreza, la corrupción o la pérdida de la calidad educativa.
En nuestro imaginario cultural han quedado todos esos personajes que han puesto la cordura cuando más locos estábamos, han denunciado la injusticia cuando más mudo encontraban al país y, sobre todo, más nos han alegrado el día cuando nada de la realidad que nos rodeaba ayudaba a ello; Basilio, las abuelas tecnológicas, el funcionario o ese político corrupto dibujaron con pocas palabras y mucha mala leche una sociedad que tenía que reír para no caer en la depresión.
Forges fue publicando periódicamente recopilaciones de esas viñetas que diariamente podiamos ver en muchos medios de comunicación y el éxito casi siempre le acompañó (hay quien no le perdona que los retratara tal y como son). Tengo varios volúmenes en casa que releo constantemente y siempre me sorprendo con la sonrisa que me siguen provocando a pesar de las incontables veces que los he abierto y leído.
A pesar de la aparente simplicidad de sus viñetas, detrás se escondia un trabajo lingüístico y de composición artística excelso. Forges utilizó el recurso de jugar con las palabras, inventando expresiones o jugando con los significados, y algunas de ellas han quedado ya grabadas a fuego en nuestro vocabulario cotidiano. Por ejemplo bocata, o tontérrimo, o malsonancia. También jugó con los anglicismos, casi todos acabados en bol, como formideibol o incrédibol.
Y en cada una de sus viñetas nos sorprendía con algo nuevo, simple en su apariencia pero tremendamente complicado de aplicar con humor. Un gesto, una pequeña exclamacion es lo único que necesitaba para aflorar la sonrisa de quien lo leía.
Si tenéis un mal día, simplemente buscad uno de sus chistes y cambiad los negros nubarrones de las preocupaciones por la sonrisa de quien aún ve la gracia a nuestra sociedad.

Autor:

Lector compulsivo, aprendiz de todo, curioso de la vida y niño grande.

2 comentarios sobre “El libro (de los 50 años) de Forges. (Forges)

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