Publicado en Libros, Novela

La caída de los gigantes (Ken Follet)

Tiene Ken Follet una capacidad de trabajo increíble. No hay otra manera de explicar cómo en un período de seis años fue capaz de escribir tres libros tan voluminosos como los que conforman la trilogía del siglo.
Me imagino que comenzaría a escribir mucho antes de la aparición del primer volumen, pero así y todo, no deja de ser admirable su producción. Seguro que hay algún lector que podría objetar la calidad de esta trilogía y aún cuando su calidad no llegue a la altura de  su gran novela, Los pilares de la tierra, no se puede hablar de unas novelas de mala calidad.
Con relación a la primera, la que hoy nos ocupa, puedo decir que su lectura es tremendamente amena, con cinco familias involucradas de una manera u otra en la antesala de la Primera Guerra Mundial. Cinco miradas muy bien documentadas y retratadas por la pluma de Follet, que si bien puede darnos sensación de haber exprimido estereotipos, no es menos cierto que atina al ser capaz de crear personajes con mucha profundidad en su personalidad.
También es cierto que es una novela más de acción, diálogos cortos y con un ritmo muy acelerado, pero no olvida en ningún momento quién habla y la historia que tiene detrás. Y, en mi opinión, eso tiene mucho mérito. No se deja arrastrar por esa vorágine que envuelve a los capítulos y siempre hay espacio para que cada personaje deje su huella y señal.
Porque la sensación final que encontramos es que hemos acompañado a esos personajes  como testigos silenciosos de sus aventuras. Hemos reído y sufrido, con todos ellos, en un viaje lleno de aventuras e intrigas.
Es casi imposible no simpatizar con alguno de los protagonistas, o detestarlo, puesto que la trama se sustenta en esas rivalidades que tanto abundan en los best-seller. Posiblemente este sea el único pero que se pueda poner al libro: que en ocasiones cae en un enfrentamiento muy rebuscado, algo que nos recuerda a una telenovela.
Pero quien no se asuste por el volumen de la obra encontrará emociones bajo el incomparable marco de un principio del siglo XX convulso y que cambió el mundo.