Publicado en Libros, Novela

El mago de Oz (L. Frank Baum)

Mi primera reseña de 2022 tenía que ser de un libro muy especial y he elegido una de las novelas más importantes de mi vida. Fue uno de los primeros libros que leí sola y me entere de lo que leía; no sé cuántas veces la he releído completa, incluyendo una lectura en voz alta cuando mi hijo mayor era pequeño; y a ella vuelvo una y otra vez para recordar un pasaje, comprobar un dato o revivir una escena.

Lo mejor de todo es que cada vez que vuelvo a ella hago una lectura diferente. Ahora, que convivo con adolescentes, no puedo evitar pensar que se trata de una metáfora de este momento tan complicado de la vida. El huracán que se lleva a Dorothy volando (literalmente) de su casa creo que es una imagen nítida de lo que les pasa por dentro (y a veces por fuera) cuando cumplen 13 años; ese camino amarillo, lleno de pruebas, me parece que habla de esos años de instituto. La búsqueda de magos que les digan quiénes son y lo que valen, que les concedan valor, corazón, inteligencia o que les enseñen el modo de volver a casa es una búsqueda real de referentes, para lo que no les valgo yo, o no solo. Por mucho que me esfuerzo no veo más que formas de explicarme lo que están pasando mis hijos.

Y el final, ese final tan maravilloso, lo veo ahora como el deseado fin de esta etapa, cuando entiendan las cosas y se conviertan en adultos jóvenes, cuando sean capaces de volver a casa. Qué ganas tengo de que lleguen todos a Oz. Qué largo se nos hace el camino amarillo a los padres.

En definitiva, que los grandes libros se acomodan a la etapa que estamos viviendo y nos hablan, siempre, de nuestra vida y nuestros miedos. Casi no me acuerdo de qué me decía Oz hace un par de décadas y no me puedo imaginar qué me dirá dentro de 15 años. Lo que sé es que esta preciosa fábula seguirá conmigo.