Publicado en Ensayo, Libros

El infinito en un junco (Irene Vallejo)

Ayer cerramos un mes de noviembre dedicado al libro de Irene Vallejo, El infinito en un junco. Lo hicimos con el encuentro del club de lectura, el tercero, y durante casi dos horas intentamos exprimir todo lo bueno y malo de sus páginas.

Antes de comenzar os dejo los enlaces a los resúmenes de tres semanas de lectura:

https://elsitiodemirecreozaragoza.wordpress.com/2021/11/08/primera-semana-de-lectura-de-elinfinitoen-unjunco/

https://elsitiodemirecreozaragoza.wordpress.com/2021/11/15/segunda-semana-de-lectura-de-elinfinitoenunjunco/

https://elsitiodemirecreozaragoza.wordpress.com/2021/11/23/tercera-semana-de-lectura-de-elinfinitoenunjunco/

Una charla que siempre me sorprende por la profundidad del análisis de todos los participantes, sus puntos de vista y el buen rollo que se respira entre todos ellos. Y digo que me sorprende porque siempre encuentran muchos detalles que no habia visto y aportan tanto conocimiento a todas su intervenciones que me temo que, en muchas ocasiones,  me dejan con la boca abierta en señal de admiración.
Esta vez no fue una excepción. Partiendo del acuerdo casi unánime sobre lo positivo que nos ha resultado leer este ensayo, poco a poco, comenzaron a salir algunos dudas: a algunos nos sorprendía, conociendo a la autora, que algunos temas se hubieran tocado de puntillas, otros encontraban saltos incomprensibles de un pasaje a otro en contenido y en forma. Por otra parte, está claro que tras su estilo casi poético se encierra un trabajo de documentación excelso, pero su visión excesivamente positiva de la historia, manteniendo una postura equidistante sobre temas polémicos, ha suscitado un debate con opiniones encontradas sobre el alcance real y las intenciones del ensayo. Parece que detrás de todo esto está el recorte que la editorial efectuó sobre el manuscrito original y que afectó a más de 200 páginas. Ojalá pudiéramos acceder a la versión extendida.


Con más de 150.000 ejemplares vendidos, éxito para unos, no tanto para otros, nos quedó la duda si este libro es más objeto de lectura o se queda, por el contrario, como regalo bonito que servirá para adornar estanterías. Esperemos que no.
Donde no ha habido discusión ha sido en el tema de la censura.  Aportando cada participante matices y reflexiones históricas, ha quedado claro que la prohibición y quema de libros nunca aporta nada positivo a la sociedad ni a la cultura. ¡Cuántas obras y escritores maravilosos hemos podido perder por la sinrazón de unos pocos que temían el poder de las ideas! El pensamiento único es peligroso, la humanidad ha avanzado a partir de la confrontación de ideas, del debate sosegado y constructivo. Lo contrario nos aboca a la extinción.
La dualidad entre Grecia y Roma, por un lado, y Europa y EEUU por otro, ha sido debatido, siempre con menos tiempo del que querríamos, con intervenciones que encontraban ese paralelismo y ha servido de entrada para hablar sobre la repetición de la historia.  Me quedo con la frase, «la historia puede que no se repita pero rima». Creo que sintetiza perfectamente el sentir general de la reunión. Esto ha dado pie para reivindicar la necesidad de las clases de historia, de las asignaturas de humanidades en general, ahora que parecen que las quieren dejar en el rincón del olvido. Porque quien olvida su historia está condenado a repetirla, y hoy en día esa frase , de la cual no recuerdo su autoria, está más presente que nunca en mi cabeza.
Una idea ha salido a la luz una y otra vez durante el debate: la preocupación por el poco interés para fomentar la lectura y los peligros que ello puede traernos. Es necesario fomentar leer y analizar los libros para formar una base crítica y con capacidad para discernir entre aquello que es justo de lo que no lo es.

Quise acabar este maravilloso rato con una estadística que leí hace unos meses y que destacaba que leíamos más, en general,  y que la franja de edad que más lo hacía era precisamente la que iba desde los 16/17 hasta poco más de los 20. Aún queda esperanza y motivos para el optimismo.
Otro encuentro que me ha dejado un sabor de boca dulce, un libro que me ha dejado momentos fantásticos,  Ovidio y su visión de la mujer, por ejemplo, y que como siempre, ha conseguido que mi amor por los libros y la lectura me ofrezcan momentos únicos en mi vida.
Larga vida al libro, sea en el formato que sea.