Publicado en Club de lectura #elsitiodemirecreo

Parte III #Sapiens La unificación de la humanidad

En esta tercera parte, Harari nos lleva de la época en la que los sapiens nos organizábamos en pequeñas sociedades independientes, hasta la globalización actual. La historia de la humanidad es, si duda, un camino de unificación. Pero no nos dejemos llevar por el optimismo. Esto no significa que sea una evolución hacia la cooperación y la hermandad entre los pueblos. Desgraciadamente, la unificación por sí sola no implica nada de eso.

Tres son los componentes principales de este proceso de globalización. El primero es el dinero. Como dice Harari, pueblos con lenguas, culturas, dioses e ideologías diferentes son capaces de comerciar sin problemas porque aceptan la misma moneda de cambio. El dinero, en sus múltiples manifestaciones a lo largo del tiempo (desde el oro hasta las actuales transacciones electrónicas) es el primer factor de unificación.

El segundo elemento es la presencia de los imperios. Tanto aquellos de carácter militar como los económico-culturales, tienen el efecto inmediato de unificar. Imponen la cultura (en su sentido más amplio) a los conquistados, al mismo tiempo que asimilan aspectos de estos.

El tercero es la religión, entendida de una forma laxa (e incluyendo aquí las ideologías). Si consigues que distintos pueblos crean en el mismo orden del mundo, la unificación está garantizada. Tal y como decíamos antes para las culturas de los imperios, el secreto del éxito de las religiones es el sincretismo. Se van acogiendo elementos de las distintas creencias, con independencia de lo contradictorios que puedan llegar a ser. El capítulo 12 pone negro sobre blanco algunas de las grandes contradicciones de las religiones actuales. Es brutal.

Vista de este modo la historia de la humanidad, como un camino que va de la disgregación de las tribus a la globalización actual, parece que su naturaleza sea teleológica, que todo evolucione hacia un fin y que, por tanto, exista el determinismo. Harari niega esto último de forma tajante. Sin embargo, en un capítulo anterior dejaba la puerta abierta a que los sapiens no tengamos libre albedrío. ¿Son compatibles estas dos propuestas?

Un último asunto que se trata en esta tercera parte es la relación entre las opciones culturales dominantes (las que vencen en el transcurso de la historia) y la felicidad de los individuos que componen la sociedad. Desgraciadamente, las culturas que más se expanden no son necesariamente las que nos hacen más felices. Harari da varias explicaciones para este fatal desajuste, pero ninguna solución. ¿Seremos capaces los sapiens de controlar el transcurso de la historia para conseguir que los individuos del futuro sufran menos?

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