Publicado en Libros, Relatos

Arséne Lupin, caballero ladrón (Maurice Leblanc).

Reconozco que me acerqué a Lupin después de ver algún fragmento de una serie estrenada en una plataforma de televisión . Parecía entretenida y su premisa, aunque no original, me atrae: ladrón con un alto sentido de la moralidad.

Y esa atracción se vio apoyada al investigar un poco sobre las novelas y descubrir que eran coetaneas de las de Sherclok Holmes.

Primer error. Crecí leyendo las maravillosas aventuras del genial detective de la calle Baker. Para mí fue el primero, el original, por lo tanto, me cuesta mucho hacer un nuevo hueco en mi imaginario lector.

Mi segundo error llegó al leer este volumen con exceso sentido crítico sobre su verosimilitud de sus acciones , sobre las capacidades sobrehumanas del protagonista, sobre la admiracion que despierta entre el pueblo, en definitiva, olvidé el carácter lúdico de los relatos. Lo comparaba con las novelas negras de la actualidad y veía unos personajes muy lineales y simples en su forma de pensar.

Y estos relatos han de ser disfrutados con una mentalidad abierta al contexto histórico en el que se escribió, principios del siglo XX. Sus personajes tienen rasgos que podemos encontrar en novelas de Agatha Christie o en las relatos de misterio de Poe.

Al escribir estas líneas, repaso los 9 relatos que conforman este libro y me fastidia reconocer que mis prejuicios han estropeado una lectura, que sabiendo no entraría en mi top, a buen seguro me hubiera proporcionado momentos muy agradables.

Pero no le perdonaré que a mi gran detective Sherclok Holmes lo bautizara en sus obras como Herlock Sholmes. Duele hasta decirlo.

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El día del libro (Zaragoza, 2021)

Después de la tristeza del día del libro de 2020, este año teníamos todos muchas ganas de celebrarlo en la calle. Además, el clima acompañaba. Tras la lluvia de ayer, el sol hoy no se ha querido perder nuestra celebración. Resultado: miles de personas paseando felices, tomando algo en una terraza o haciendo filas. Muchas filas.

Por primera vez (al menos hasta donde me alcanza la memoria) las casetas de librerías, editoriales, asociaciones y distribuidoras nos esperaban en el pulmón de la ciudad, en el Parque Grande. No creo que haya un entorno mejor en la ciudad. El parque dedicado a Labordeta es, sin lugar a dudas, nuestro jardín más preciado.

Lamentablemente, la pandemia no nos ha dejado aún y este día del libro no ha estado exento de restricciones. Las poco más de 400 plazas para entrar a recorrer los puestos han supuesto horas de fila. Eso para los más pacientes. Los lectores a los que nos supera la impaciencia hemos tenido que buscar una alternativa y hemos visto los libros y a los libreros desde el otro lado de la valla.

Después, un paseo por las calles de nuestra ciudad nos ha mostrado filas de distinta longitud en la puerta de todas las librerías. Creo que nunca había visto algo semejante. Los libros, al menos hoy, son un reclamo para los zaragozanos.

Está claro que un año largo de restricciones, confinamiento y medidas anticovid nos han hecho darnos cuenta de lo importante que es poder salir a la calle a sentir el sol en la cara y poder acceder a los libros para disfrutar de una buena lectura. Que no se nos olvide nunca.